Ampliación | La falta de confianza mutua frustra en Islamabad el intento de paz directa entre Irán y Estados Unidos

El choque de desconfianzas entre Irán y EEUU frustra en Islamabad un inédito intento de acuerdo de paz y reaviva la tensión sobre Ormuz y el programa nuclear.

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Vance comparece en Islamabad para anunciar el fracaso de las conversaciones con Irán, a 12 de abril de 2026 Europa Press/Contacto/Wang Shen

Vance comparece en Islamabad para anunciar el fracaso de las conversaciones con Irán, a 12 de abril de 2026 Europa Press/Contacto/Wang Shen

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Estados Unidos e Irán han cerrado sin acuerdo su histórica ronda de conversaciones en Islamabad, capital de Pakistán, tras una única pero extenuante jornada de contactos directos. Este encuentro, inédito desde la Revolución Islámica, no ha bastado para superar de un plumazo más de cuatro décadas de enfrentamiento y mantiene en suspenso las expectativas de poner fin al conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, actualmente bajo un frágil alto el fuego y con un desenlace imprevisible.

El responsable de certificar el fracaso ha sido el jefe de la delegación estadounidense, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, que al término de la reunión en el Hotel Serena se ha centrado en uno de los principales escollos entre ambos países: la ausencia de garantías suficientes por parte de Teherán sobre el carácter estrictamente civil de su programa nuclear.

“La simple realidad es que necesitamos ver un compromiso firme de que no buscarán un arma nuclear y de que no buscarán las herramientas que les permitan conseguir rápidamente un arma nuclear”, ha declarado Vance, subrayando que este es el objetivo prioritario de la Casa Blanca. A su juicio, el único elemento positivo ha sido el mero hecho de verse cara a cara y mantener “estas sustanciosas conversaciones” durante casi un día completo.

“Creemos que hemos sido bastante flexibles y razonables. El presidente nos pidió que viniéramos con buena fe y hiciéramos el máximo esfuerzo para lograr un acuerdo, y eso hemos hecho”, ha añadido, antes de confirmar que la delegación estadounidense regresa sin pacto y de advertir que será Irán quien más pierda con este desenlace: “No hemos llegado a un acuerdo, y creo que eso es mucho más perjudicial para Irán que para los Estados Unidos de América”, ha remachado.

Vance abandona Islamabad dejando sobre la mesa una “oferta final”, la “mejor” que Washington está dispuesto a presentar a Irán, pendiente ahora de la respuesta de su superior, el presidente Donald Trump, que pasó la noche en Miami en un evento de artes marciales mixtas acompañado por su secretario de Estado, Marco Rubio.

Desconfianza enquistada y choque de enfoques

El jefe de la delegación iraní y presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalifab, ha recalcado que para Teherán todo gira en torno a la “confianza” y ha defendido las “iniciativas progresistas” que, según él, ha puesto sobre la mesa su equipo negociador.

Al término de la cita, sin embargo, “la contraparte”, en referencia a Estados Unidos, “no pudo ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”, lamentó Qalifab, que se ha limitado a destacar que “Estados Unidos ha comprendido nuestra lógica y principios, y ahora es el momento de que decida si puede ganarse nuestra confianza o no”.

Otra valoración oficial ha llegado del portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, que ha reprochado a Washington su rigidez diplomática y la pretensión de resolver en una sola jornada cuatro décadas de desencuentros y 40 días de enfrentamientos.

“Estas negociaciones se celebraron tras 40 días de guerra impuesta y en un clima de recelo. Es natural que desde el principio no esperáramos llegar a un acuerdo en una sola sesión”, ha señalado Baqaei.

Fuentes iraníes cercanas al diálogo han confirmado discrepancias de calado en varios asuntos clave: el control del estrecho de Ormuz, actualmente en manos de Irán; el futuro de los casi 400 kilos de uranio altamente enriquecido que conserva el país; y el desbloqueo de unos 25.000 millones de euros en activos iraníes congelados por las sanciones internacionales.

Ninguna de estas cuestiones ha quedado encauzada en Islamabad, con especial tensión en torno a Ormuz. Según fuentes citadas por el “New York Times”, la delegación iraní ha dejado claro que solo reabrirá plenamente y sin restricciones el estrecho cuando se rubrique un acuerdo de paz definitivo.

En este contexto, el ministro de Exteriores y uno de los principales negociadores iraníes, Abbas Araqchi, recordaba el sábado que Teherán afronta estas conversaciones desde una desconfianza total, tras el inicio de la guerra por parte de Estados Unidos e Israel con un “ataque traicionero” mientras seguían en marcha las conversaciones sobre el programa nuclear.

Sin descartar futuras rondas, Baqaei ha reiterado que Washington debe mostrar una voluntad real de entendimiento si pretende cerrar esta crisis. “El éxito de este proceso diplomático depende de la seriedad y la buena fe de la contraparte, la abstención de exigencias excesivas y demandas ilegales, y la aceptación de los derechos legítimos e intereses justos de Irán”, ha recalcado.

Ormuz, incidente naval y malestar iraní

El clima de sospecha se ha visto agravado por un episodio confuso en pleno estrecho de Ormuz durante las negociaciones: una operación previa al desminado llevada a cabo por dos destructores estadounidenses, cuya presencia activó las alarmas del sistema defensivo iraní. Teherán sostiene que su despliegue obligó a los buques norteamericanos a retirarse, mientras que el Ejército de EEUU afirma que la misión, amparada en el “derecho internacional a la libre navegación”, concluyó sin contratiempos.

Incidentes de este tipo han minado la moral de los representantes iraníes, que reprochan a Washington haber llegado a Islamabad con un guion preestablecido y la expectativa de lograr un resultado claramente favorable a sus intereses. En esta línea, figuras iraníes de peso como el ex ministro de Exteriores Javad Zarif sostienen que la Casa Blanca ha optado por una estrategia equivocada. “A ver si aprenden que a Irán no se le pueden imponer términos. Todavía no es tarde”, ha escrito en redes sociales.

El precedente del PIAC y la reacción de los mercados

La ex Alta Representante de la Política Exterior de la UE y principal negociadora del Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), el acuerdo nuclear de 2015, Federica Mogherini, ha recordado que aquel pacto fue fruto de un largo y complejo proceso. “Nos llevó doce años y una inmensa cantidad de trabajo técnico. ¿Alguien pensaba en serio que se podía conseguir un acuerdo en 21 horas?”, ha planteado.

También se ha pronunciado el ex embajador de Francia en EEUU y negociador nuclear Gérard Araud, que ha advertido en redes sociales de que la peor forma de abordar un diálogo con Irán es desde posiciones maximalistas. “Negociar con los iraníes es como una guerra de trincheras diplomática. Línea por línea, palabra por palabra”, ha señalado Araud, uno de los participantes en las primeras rondas que desembocaron en el PIAC, roto tres años después por la retirada unilateral de Donald Trump.

“Desde la perspectiva iraní, las negociaciones no parten de cero, sino que se basan en un acuerdo avalado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Cualquier nueva negociación debe fundamentarse en este precedente: las palabras tienen significado y las propuestas, historia”, ha concluido.

En el plano económico, los analistas prevén un nuevo golpe a los mercados cuando reabran, con presiones al alza sobre el dólar y sobre el precio del crudo. No obstante, los expertos de Bloomberg consideran que la reacción podría ser contenida si los inversores interpretan este revés como temporal y tanto Washington como Teherán expresan en las próximas horas algún tipo de voluntad de retomar las conversaciones.