Ampliación | Multitud ultraortodoxa acorrala a dos militares israelíes cerca de Tel Aviv

Dos militares israelíes son acosadas por una multitud ultraortodoxa en Bnei Brak, desatando disturbios, detenciones y una oleada de condenas políticas.

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Manifestantes ultraortodoxos en Jeruslaén (archivo) Europa Press/Contacto/Nir Alon

Manifestantes ultraortodoxos en Jeruslaén (archivo) Europa Press/Contacto/Nir Alon

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Dos soldados israelíes han sido acosadas este domingo por una multitud de ultraortodoxos en la ciudad de Bnei Brak, en las proximidades de Tel Aviv, y han tenido que ser rescatadas por agentes de Policía en un episodio que ha generado un amplio rechazo entre la clase política del país. Una veintena de individuos han acabado arrestados.

Las dos militares, adscritas al Cuerpo de Educación y Juventud, se habían desplazado a esta localidad de mayoría ultraortodoxa para una visita cuando se produjo el ataque, momento en el que varias decenas de hombres comenzaron a correr hacia ellas visiblemente exaltados, según se aprecia en un vídeo difundido en redes sociales.

Durante los disturbios, los alborotadores han volcado contenedores de basura, incendiado una motocicleta y tirado al suelo un vehículo policial. La Policía ha señalado que la situación se encuentra ya controlada y que las dos soldados han sido evacuadas sin que sufrieran daños de gravedad.

El comandante de la Policía del distrito de Jerusalén, Haim Sargaroff, ha detallado que 22 personas han sido detenidas por atacar a los agentes, arrojar piedras y quemar contenedores. Además, ha precisado que los instigadores del acoso pertenecen a un grupo ultraortodoxo opuesto al servicio militar conocido como Facción Jerusalén.

Sargaroff ha explicado que las dos militares lograron ponerse a salvo gracias a la intervención de un ciudadano que las trasladó a un “lugar seguro” hasta la llegada de los refuerzos policiales. Sin embargo, el dispositivo inicial era reducido, de modo que los agentes dejaron sus vehículos sin vigilancia y la turba aprovechó para prender fuego a una motocicleta y volcar un coche patrulla.

Reacciones y condenas desde el Gobierno y la oposición

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha expresado su “contundente condena” a lo sucedido y ha recalcado que se trata de “una minoría extremista que no representa a la comunidad haredí” en su conjunto. Ha insistido en que se trata de “una cuestión grave” e “inaceptable” y ha advertido de que “no vamos a permitir la anarquía” ni a tolerar agresiones contra miembros de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) o de las fuerzas de seguridad.

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Eyal Zamir, ha recordado que las dos militares estaban “realizando una misión militar” y ha remarcado que una agresión de civiles contra soldados de las FDI supone una “línea roja” y que los responsables deben ser castigados con firmeza. En la misma línea se han expresado el ministro de Defensa, Israel Katz, y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, que ha calificado el ataque de “criminal e imperdonable” y ha asegurado que sus autores “pagarán un alto precio”, aunque ha subrayado que no representan a la “vasta mayoría de los haredíes”.

Desde la oposición también se han sucedido las críticas. El líder opositor Yair Lapid ha cuestionado “¿De quién se preocupa más Netanyahu, de nuestros soldados o de sus socios de coalición?” y ha reclamado “una oleada de detenciones en las próximas horas”, al considerar inadmisible que en Israel se ataque a soldados y policías sin que los implicados acaben en prisión. El dirigente de Azul y Blanco, Benny Gantz, ha denunciado que los militares y agentes “eran atacados como si fuera Yenín”, algo que, a su juicio, vulnera cualquier “mínimo moral”.

El líder de Yisrael Beitenu, Avigdor Liberman, ha advertido de que “hay una campaña contra las mujeres en la esfera pública (...)” y ha señalado que los implicados “no son judíos. Son terroristas”. El ex primer ministro Naftali Bennett, por su parte, ha alertado de que “se ha cruzado una línea roja” y ha prometido “devolver el buen gobierno a Israel”.

División por el reclutamiento y rechazo desde partidos ultraortodoxos

Desde las propias formaciones ultraortodoxas también han llegado reproches. El presidente del partido Shas, Aryeh Deri, ha lamentado que lo ocurrido “va totalmente en contra de la Torá” y perjudica a la comunidad haredí, en pleno pulso con el Gobierno por la exención del servicio militar para los estudiantes de yeshivas. En la misma línea, el líder de Judaísmo Unido de la Torá, Yitzhak Goldknopf, ha mostrado su “estupefacción” por las imágenes y ha afirmado: “Condeno contundentemente la violencia contra las fuerzas de seguridad en Bnei Brak. Esto va en contra de la Torá”.

La comunidad ultraortodoxa mantiene un fuerte enfrentamiento con el Ejecutivo por su intención de sacar adelante una ley que permita el reclutamiento obligatorio durante dos años de jóvenes haredíes hasta ahora exentos por motivos religiosos. Las críticas son especialmente intensas en lo referente al servicio militar de mujeres, al chocar con las posturas más misóginas de ciertos sectores de esta comunidad.