Ampliación | Pezeshkian insiste en que Irán no busca armas nucleares y acepta cualquier verificación

Pezeshkian reafirma que Irán no quiere armas nucleares, acepta verificaciones y pide perdón por la represión de las protestas internas.

5 minutos

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, habla ante la prensa durante los actos en Teherán en conmemoración del 47º aniversario de la Revolución Islámica de 1979 Europa Press/Contacto/Iranian Presidency

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, habla ante la prensa durante los actos en Teherán en conmemoración del 47º aniversario de la Revolución Islámica de 1979 Europa Press/Contacto/Iranian Presidency

Comenta

Publicado

5 minutos

Más leídas

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha reafirmado este miércoles que Teherán “no busca hacerse con armas nucleares” y ha recalcado que el país “está abierto a cualquier tipo de verificación” en esta materia, pocos días después de reanudarse los contactos indirectos con Estados Unidos para intentar cerrar un nuevo pacto nuclear.

“Somos sinceros con nuestro pueblo y con la comunidad internacional. La República Islámica de Irán no busca hacerse con armas nucleares y hemos reiterado esta posición en numerosas ocasiones. Estamos preparados para cualquier tipo de verificación”, ha manifestado durante un discurso con motivo del 47º aniversario de la Revolución Islámica de 1979.

En su intervención, ha precisado que “el muro de desconfianza que han creado Estados Unidos y algunos países europeos con su comportamiento y afirmaciones ha evitado que se alcancen resultados rápidos en las conversaciones”, de acuerdo con la transcripción difundida por su oficina.

Ha recalcado además que “Irán no se plegará ante el exceso y la injusticia y, al mismo tiempo, avanzará con todo su poderío hacia la paz y la estabilidad regional, especialmente a través del diálogo con los países vecinos”, antes de remarcar que “los asuntos regionales deben ser resueltos por los países de la región, no por potencias de fuera de la misma”.

Pezeshkian ha defendido que “Irán no necesita una interferencia extranjera a la hora de determinar su destino y los procesos regionales”. “Estamos dispuestos a negociar en el marco del Derecho Internacional y los derechos de la nación iraní. Habrá negociaciones en el marco de las líneas rojas fijadas por el líder supremo (iraní, el ayatolá Alí Jamenei)”, ha añadido.

En esta línea, ha resaltado que Teherán pretende “desarrollar las relaciones” con los países del entorno y ha destacado que “recientemente, cuando los enemigos intentaba crear una atmósfera o planeaban acciones contra Irán, muchos países islámicos contactaron con la República Islámica y le trasladaron su apoyo”.

El jefe de Estado ha mencionado entre estos países a Turquía, Azerbaiyán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Pakistán, Arabia Saudí y Egipto, y ha puesto en valor que “estos países intentaron evitar un aumento de las tensiones con una postura diplomática y no permitieron que el régimen sionista --en referencia a Israel-- y Estados Unidos avanzaran sus objetivos en la región”.

La semana pasada, Pezeshkian dio orden de entablar negociaciones con Washington, siempre que éstas se desarrollaran en “un contexto propicio” y “libre de amenazas y expectativas irrazonables”, en alusión al rechazo de Teherán a incluir en el diálogo asuntos ajenos a su programa nuclear, como su arsenal balístico o su política interna, tal y como reclama el presidente estadounidense, Donald Trump.

Trump, que inicialmente llegó a amenazar con una acción militar por la represión de las últimas protestas en Irán, pasó después a centrar sus advertencias en el programa nuclear iraní, que Teherán insiste en que tiene fines exclusivamente civiles y que resultó gravemente dañado por los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, en los que murieron más de 1.100 personas en el país.

Desde entonces, las autoridades iraníes han mostrado su recelo a retomar el diálogo con Estados Unidos a causa de aquella ofensiva, ejecutada en pleno proceso diplomático entre ambos países para intentar alumbrar un nuevo acuerdo nuclear, después de que el firmado en 2015 quedara desmantelado tras la retirada unilateral de Washington en 2018 por decisión del propio Trump.

Disculpas por la represión de las protestas

Por otro lado, el presidente iraní ha pedido perdón por la represión de las últimas movilizaciones por la crisis económica y ha reconocido que “los acontecimientos del 8 y el 9 de enero causaron una gran tristeza al país”. “Somos responsables ante el pueblo y nos disculpamos ante la nación. Estamos obligados a dar apoyo a los afectados en estos sucesos”, ha enfatizado.

Ha alertado de que “lograr un desarrollo exhaustivo requiere unidad y cohesión interna y, ahora más que nunca, el país necesita empatía e integridad ante las amenazas, conspiraciones y desviaciones que podrían llevar a algunos jóvenes al error o el engaño”, antes de subrayar la necesidad de “consenso” y de “reconciliar las diferencias de opinión”.

“La cúpula ha logrado hacer avanzar el sistema con fuerza ante todos los ataques, un asunto que ha causado insatisfacción entre los enemigos”, ha argumentado, remarcando que las autoridades “están dispuestas a escuchar la voz de la gente”. “Nuestro objetivo no es enfrentarnos al pueblo”, ha reiterado.

En este sentido, ha advertido de que “Los enemigos intentan crear una gran división y una herida en la sociedad (iraní)”. “Nuestro deber es sanar esta herida y avanzar hacia la unidad bajo la guía del líder supremo, para poder permanecer unidos frente a las invasiones”, ha indicado.

Ha recordado que “Hicimos la revolución (de 1979) para establecer la justicia, eliminar la discriminación y reducir las diferencias étnicas, lingüísticas y de género. El criterio de excelencia ante los ojos del islam es la piedad y la competencia a la hora de servir al pueblo”, antes de anunciar futuros avances en materia de infraestructuras.

“La mayor preocupación para el Gobierno es la calidad de vida de la gente. Cubrir las necesidades básicas y los servicios esenciales para mejorar las condiciones económicas de la sociedad es una prioridad y el Gobierno está haciendo todo lo posible para hacerlo a través de varios canales”, ha sostenido.

Finalmente, Pezeshkian ha recalcado que el Ejecutivo impulsa medidas contra la corrupción y ha negado que exista un proyecto para “eliminar los subsidios”, además de asegurar que se pretende acelerar la descentralización y el traspaso de competencias a las provincias.

Los actos por el 47º aniversario de la Revolución Islámica se han desarrollado en Teherán y en decenas de localidades del país, con marchas que comenzaron en la noche del martes para conmemorar la caída del régimen del sah. Su heredero, Reza Pahlavi, ha expresado en las últimas semanas su respaldo a los manifestantes y ha reclamado recuperar el trono.

Las autoridades iraníes han denunciado la presencia de “terroristas” apoyados por Estados Unidos e Israel en las protestas, con el propósito de perpetrar atentados y aumentar el número de víctimas para que el presidente estadounidense, Donald Trump, pudiera llevar a cabo su amenaza de atacar el país.

Teherán ha confirmado hasta ahora la muerte de más de 3.000 personas, en su mayoría civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, en unas protestas iniciadas por el deterioro económico y la caída del nivel de vida. No obstante, organizaciones como Human Rights Activists in Iran elevan el balance a cerca de 7.000 fallecidos.