Al menos seis personas, entre ellas un miembro de las fuerzas de seguridad iraníes, han perdido la vida este jueves en choques con la Policía durante el quinto día consecutivo de protestas antigubernamentales en varias provincias de Irán, originadas por el empeoramiento de la situación económica y la crisis energética.
Dos de las víctimas han sido registradas en la ciudad de Lordegan, en el oeste del país, después de que grupos de manifestantes arrojaran piedras contra edificios oficiales, como la oficina del gobernador y una mezquita, así como contra agentes de seguridad, según ha informado la agencia semioficial Fars. Además, los congregados han prendido fuego a neumáticos y han tratado de incendiar infraestructuras civiles.
La organización no gubernamental Hengaw, con sede en Noruega, ha ratificado este balance “después de que las fuerzas represivas del Gobierno abrieran fuego contra los manifestantes”, precisando que los fallecidos tenían 21 y 28 años. La ONG también ha comunicado la muerte de un hombre de 33 años en Marvdasht, igualmente por disparos de las fuerzas de seguridad durante las movilizaciones.
En otro punto del país, en la ciudad de Azna, en la provincia de Lorestán, tres personas han muerto y otras 17 han resultado heridas cuando “un grupo de alborotadores ha aprovechado la manifestación” para “atacar la sede de la Policía” con “diversas armas”, de acuerdo con la versión difundida por Fars. No obstante, Hengaw ha señalado que entre los fallecidos figura un menor de 15 años.
Antes de conocerse este último balance, el fiscal general del condado de Kodasht, en Lorestán, Kazem Nazari, había declarado a la televisión pública iraní, IRIB, que “algunas personas han provocado disturbios coreando consignas desestabilizadoras y realizando actos destructivos”, unos incidentes en los que un agente de seguridad habría resultado muerto.
“Gracias a la actuación decisiva del sistema judicial y a la cooperación de los servicios de Inteligencia, seguridad y orden público, la situación en el condado ha vuelto a la calma y se han tomado las medidas necesarias para mantener la seguridad”, ha señalado el fiscal, insistiendo en que las autoridades han retomado el control.
En paralelo, las autoridades iraníes han informado de la detención de alrededor de 30 personas “por alterar el orden público” en un barrio de la capital, Teherán, a las que acusan de “abusar del derecho de los ciudadanos a protestar e intentar generar inseguridad y perturbar la paz pública”.
Estas protestas se producen en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo de millones de iraníes, en un momento en el que se intensifican las presiones y sanciones económicas de Estados Unidos. Washington, junto con Israel, ha vuelto a poner el foco en el programa nuclear iraní y ha llevado a cabo bombardeos, como los del pasado junio, que causaron alrededor de mil muertos en este país de Asia Central.