Al menos siete turistas de origen chino han perdido la vida este viernes en el lago Baikal después de que el vehículo en el que viajaban se precipitara al agua al ceder la capa de hielo por el peso del coche, según han confirmado las autoridades rusas, que dan por fallecidas a estas personas.
El Ministerio de Situaciones de Emergencia ha señalado en un comunicado difundido en redes sociales que los cuerpos de estas siete víctimas, que anteriormente figuraban como desaparecidas, han sido localizados mediante una cámara subacuática, antes de añadir que los buzos accederán a la zona para proceder a su recuperación.
La Fiscalía de Irkutsk había anunciado horas antes la apertura de diligencias para esclarecer lo ocurrido, precisando que en el vehículo viajaban ocho personas y que el hundimiento se produjo en las proximidades del cabo Joboy, en la isla de Oljon.
“Uno de los pasajeros fue rescatado y el paradero del resto, así como las circunstancias, causas y motivos del incidente están siendo investigadas”, indicó, antes de subrayar que se examinará si se incurrió en alguna vulneración de las normas de circulación y seguridad en el área.
En esta línea, el gobernador de la región, Igor Kobzev, habló de “una tragedia en el lago Baikal” tras informar de que “un vehículo que trasladaba a turistas extranjeros se hundiera tras romperse el hielo cerca del cabo Joboy”.
Kobzev recalcó que el Consulado de China en Irkutsk ya ha sido informado de lo sucedido --sin que por el momento Pekín haya emitido comentarios-- y recordó que “el cruce por el hielo en la isla de Oljon no ha sido abierto”. “Conducir sobre el hielo es peligroso y está totalmente prohibido”, remachó.
Por otro lado, la Asociación de Turoperadores de Rusia (ATOR) ha explicado que los turistas no formaban parte de una excursión organizada, sino que “pactaron el desplazamiento con un residente local”, de acuerdo con la información de la agencia rusa de noticias Interfax. “La ruta no fue coordinada con los turoperadores o los servicios de rescate”, ha señalado.