El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha rechazado este sábado los argumentos esgrimidos por Estados Unidos para abandonar la agencia sanitaria de Naciones Unidas, una decisión que Washington vincula, en gran medida, a las recomendaciones formuladas por el organismo durante la crisis global de la COVID‑19.
El secretario de Salud de EEUU, Robert Kennedy Jr, conocido por su escepticismo hacia las vacunas y su afinidad con la difusión de datos pseudocientíficos, acusó a la OMS de guiarse por “una agenda politizada y burocrática impulsada por naciones hostiles” y de haber impuesto, durante la pandemia, restricciones supuestamente responsables directas de la muerte de ciudadanos estadounidenses.
La pandemia, que se cobró la vida de más de 1,2 millones de personas en Estados Unidos —el país con mayor número absoluto de fallecidos y el 16.º en víctimas mortales por millón de habitantes— y dejó más de 100 millones de contagios durante la primera Administración Trump, sirve de telón de fondo a este choque entre Washington y la OMS.
Ante estas acusaciones, el máximo responsable de la OMS ha recurrido a las redes sociales para subrayar que el organismo en ningún momento ordenó a los gobiernos la implantación de mascarillas o vacunas ni decretó confinamientos obligatorios. Ha insistido en que sus indicaciones sobre el uso de mascarillas, el distanciamiento físico y la vacunación fueron meras recomendaciones técnicas dirigidas a los Estados.
“La OMS apoyó a los gobiernos soberanos con asesoramiento técnico y orientación, desarrollados a partir de la evidencia emergente sobre la COVID-19, para que pudieran tomar decisiones políticas que beneficiaran a sus ciudadanos”, ha indicado Tedros, antes de recalcar que “cada gobierno tomó sus propias decisiones, en función de sus necesidades y circunstancias”.
También ha intervenido en redes sociales la epidemióloga jefe de la OMS, la estadounidense Maria Van Kerkhove, para responder a las acusaciones similares lanzadas por el subsecretario de Salud de EEUU, Jim O'Neill, quien reprochó a la agencia de la ONU haber “ignorado las primeras advertencias sobre la COVID-19 de Taiwán en 2019, fingiendo que Taiwán no existía”, y cargó especialmente contra los “eurócratas de Ginebra”.
“Todo falso”, ha respondido Kerkhove. “Sé de primera mano, como responsable técnico de la COVID-19, que la OMS detectó la señal de Wuhan, China, el 31 de diciembre de 2019”, ha indicado en referencia al origen del brote. “Taiwán no nos avisó: nos pidió información ese mismo día. No hemos ignorado a Taiwán, no ignoramos la ciencia, y la OMS nunca recomendó confinamientos”, ha zanjado.
La OMS lamenta la salida de Estados Unidos
Horas después, la OMS ha difundido un comunicado institucional en el que lamenta la retirada de Estados Unidos y subraya su “significativa contribución” como miembro fundador del organismo a hitos como la erradicación de la viruela y los avances frente a la polio, el VIH, el ébola, la gripe, la tuberculosis, la malaria, las enfermedades tropicales desatendidas, la resistencia antimicrobial o la seguridad alimentaria.
“La OMS por consiguiente lamenta la notificación de Estados Unidos sobre su retirada de la OMS, una decisión que hacen menos seguri tanto a Estados Unidos como al mundo”, ha señalado la organización.
En respuesta a las acusaciones de que la OMS ha “destrozado y empañado” la imagen de Estados Unidos, el organismo replica que “lo contrario es cierto”. “Como ahcemos con todos los Estados miembro, la OMS siempre ha buscado relacionarse con Estados Unidos de buena fe, con totoal respeto a su soberanía”, ha defendido.
La institución con sede en Ginebra reivindica asimismo su actuación durante la pandemia de COVID‑19, así como su neutralidad y el respeto a la soberanía nacional de cada uno de los 194 Estados miembros.
“Esperamos que Estados Unidos regrese en el futuro a una participación activa en la OMS. Mientras tanto, la OMS seguirá estrechamente dedicada a trabajar con todos los países para lograr su misión fundamental y mandato constituyente: el más alto estándar de salud como derecho fundamental para todo el mundo”, ha resaltado.