El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha rubricado este viernes una nueva orden ejecutiva con la que endurece las sanciones dirigidas contra el Gobierno de Cuba, sus aliados y las entidades financieras que hayan facilitado operaciones con personas y organismos ya sometidos a restricciones previas.
Según la Casa Blanca, estas medidas se orientan a individuos y organizaciones que respalden el aparato de seguridad cubano o “sean cómplices de corrupción” y de “violaciones graves de los Derechos Humanos”, sin detallar quiénes serán concretamente los afectados por este nuevo paquete sancionador.
La decisión supone otro paso más en la ofensiva de Trump contra las autoridades de la isla, a las que en los últimos meses ha sometido a una fuerte presión económica y energética con el objetivo declarado de desestabilizar al Gobierno. El mandatario se siente respaldado por el precedente de la operación contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, detenido a comienzos de año en Caracas y actualmente encarcelado a la espera de juicio por cargos de narcotráfico.
Trump ha manifestado abiertamente su aspiración de que Cuba sea el próximo régimen en caer, llegando a afirmar que sería todo un “honor” para él pasar a la historia como el presidente estadounidense que lo logre. “Después de 50 años, eso sería la guinda del pastel”, llegó a decir en una de sus intervenciones.
La Administración estadounidense sostiene que estas nuevas sanciones se justifican por la “nefasta influencia” que, a su juicio, ejerce la isla sobre la seguridad nacional de Estados Unidos, entre otros motivos por albergar supuestas operaciones de Inteligencia de países hostiles a Washington y por sus estrechos vínculos con “patrocinadores del terrorismo”, como el Gobierno de Irán o el grupo chií libanés Hezbolá.
“El régimen persigue y tortura a opositores políticos, niega a sus ciudadanos el derecho a la libertad de expresión y difunde activamente la ideología comunista por toda la región, al tiempo que reprime a su población”, ha argumentado la Casa Blanca para defender esta nueva ronda de represalias.
A comienzos de año, Estados Unidos ya había impuesto castigos adicionales a Cuba y amenazado con aranceles a los países que suministraran combustible a la isla, lo que llevó, por ejemplo, a México a suspender el envío de carburante tras el desabastecimiento generado por el bloqueo del petróleo venezolano, ahora controlado por Washington.
Cuba condena las nuevas medidas de Washington
El ministro de Asuntos Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, ha condenado estas nuevas medidas coercitivas, que vincula con la reacción de Estados Unidos ante las masivas concentraciones celebradas en la isla con motivo del Día del Trabajo.
“Repudiable pero curioso y ridículo. El Gobierno de Estados Unidos se alarma y responde con nuevas medidas coercitivas unilaterales ilegales y abusivas contra Cuba, al desfile de más de medio millón de cubanos en La Habana por el 1 De Mayo”, ha escrito el jefe de la diplomacia cubana en sus redes sociales.
Rodríguez ha difundido fotografías y vídeos de estas marchas, encabezadas por el exlíder del Gobierno de Cuba entre 2011 y 2021, Raúl Castro, y por el actual presidente, Miguel Díaz-Canel.
“La patria, la revolución y el socialismo se defienden con las ideas y con las armas. No van a amedrentarnos”, ha subrayado el ministro, resaltando igualmente que el 81% de la ciudadanía cubana ha firmado la carta de denuncia contra el bloqueo, el cerco energético y las amenazas militares de Estados Unidos.
En términos similares se ha expresado posteriormente el presidente Miguel Díaz-Canel, que ha reprochado al “arrogante” Gobierno estadounidense su “brutal bloqueo genocida” sobre la isla.
“Nadie honesto puede aceptar la excusa de que Cuba sea una amenaza para ese país”, ha añadido el mandatario, que interpreta las nuevas medidas impulsadas por Washington como una “evidencia de su pobreza moral y del desprecio a la sensibilidad y el sentido común de los estadounidenses y de toda la comunidad internacional”.