Araqchi prevé reunirse con el jefe del OIEA tras aterrizar en Ginebra

Araqchi llega a Ginebra con “ideas reales” para una segunda ronda nuclear con EE.UU. y una cita clave con el director del OIEA, Rafael Grossi.

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El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi Europa Press/Contacto/Yousef Masoud

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi Europa Press/Contacto/Yousef Masoud

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El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha detallado su agenda para la segunda ronda de conversaciones nucleares con Estados Unidos, que tendrá lugar esta semana en Ginebra, Suiza. Entre las citas previstas figura una reunión, durante la jornada, con el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi.

Según ha explicado en un breve mensaje publicado en X nada más llegar a la ciudad suiza, en este encuentro estará “acompañado por expertos nucleares (...) para mantener un profundo debate técnico”.

El máximo responsable de la diplomacia de Irán tiene igualmente en su agenda una reunión con su homólogo de Omán, Badr al Busaidi, “antes de la diplomacia con Estados Unidos, el martes”.

Araqchi ha indicado que viaja a Ginebra con “ideas reales” con el objetivo de alcanzar un “acuerdo justo y equitativo” con Washington en torno a su programa nuclear, aunque ha insistido en que “lo que no está sobre la mesa (es) la sumisión ante las amenazas”.

Este domingo, el viceministro de Exteriores para Asuntos Políticos de Irán, Mayid Tajt Ravanchi, confirmó esta segunda ronda de contactos en una entrevista concedida a la cadena británica BBC. En ella aseguró que “vamos a hacer todo lo que podamos” para cerrar un acuerdo, si bien subrayó que el programa iraní de misiles balísticos no entra en el marco de la negociación.

“La pelota está en el tejado de Estados Unidos. La otra parte también tiene que demostrar que son igualmente sinceros”, afirmó, tras remarcar que la primera ronda celebrada en Omán el 6 de febrero avanzó “más o menos en una dirección positiva, pero es muy pronto aún para juzgarlo”. En esas conversaciones, Teherán puso sobre la mesa la posibilidad de diluir el uranio enriquecido al 60 por ciento del que ya dispone como muestra de su disposición a lograr un compromiso.