Armenia y Turquía pactan rehabilitar el puente medieval fronterizo de Ani

Armenia y Turquía firman un memorándum histórico para restaurar el puente medieval de Ani y reimpulsar la normalización de sus relaciones.

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El primer ministro armenio, Nikol Pashinián, y el vicepresidente turco, Cevdet Yilmaz GOBIERNO DE ARMENIA

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Los Ejecutivos de Turquía y Armenia han comunicado este lunes un acuerdo de carácter histórico para la rehabilitación del puente de Ani, una estructura medieval de alto valor simbólico levantada sobre el río Ajurián/Arpacay.

El memorándum de entendimiento firmado entre Ankara y Ereván pretende estrechar las relaciones entre ambos Estados mediante un proyecto “simbólico y concreto” que contribuya a forjar “una paz duradera y un ambiente de confianza”.

El texto también abre la vía a futuras colaboraciones en campos como el transporte, los servicios aduaneros, la energía y la infraestructura digital, según ha resaltado el Ejecutivo turco. Armenia, a su vez, ha remarcado que el puente de Ani se integra en la histórica Ruta de la Seda.

El memorándum se ha rubricado tras una reunión entre el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, y el vicepresidente turco, Cevdet Yilmaz, celebrada en la capital armenia durante la cumbre de la Comunidad Política Europea (CPE). Pashinián ha incidido en la “gran importancia” de esta visita a Ereván dentro del proceso de normalización de las relaciones bilaterales.

Turquía interrumpió los lazos diplomáticos con Armenia en 1993, tras la ocupación armenia de la región azerí de Nagorno Karabaj, que proclamó su independencia y estableció instituciones separatistas no reconocidas por Azerbaiyán. En 2023, Bakú consiguió retomar el control del enclave después de varias ofensivas militares en esta zona de mayoría armenia, lo que desencadenó la huida de más de 100.000 personas hacia Armenia.

Ankara y Ereván designaron en 2021 enviados especiales y pusieron en marcha un diálogo para recomponer las relaciones diplomáticas, un proceso condicionado por el apoyo de Turquía a Azerbaiyán y por la negativa de las autoridades turcas a reconocer el genocidio perpetrado entre 1915 y 1023 contra la población armenia del entonces Imperio Otomano.

Turquía no discute que se produjeran matanzas de civiles armenios, pero rechaza que constituyeran un genocidio, pese a que numerosos especialistas y Estados de la comunidad internacional lo reconocen como tal, y mantiene que las muertes no respondieron a un plan sistemático de exterminio masivo por parte del poder otomano.