La Comisión Europea ha censurado este martes la decisión de Israel de derribar el complejo de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) situado en el barrio de Sheij Yarrá, en Jerusalén Este, recordando al Gobierno de Benjamin Netanyahu que debe "cooperar de buena fe con la ONU para garantizar el respeto del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación".
"Condeno la decisión israelí de entrar por la fuerza y demoler el complejo de Naciones Unidas en Sheij Yarrá, ocupado por Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, ubicado en Jerusalén Este", ha indicado la comisaria de Preparación y Gestión de Crisis e Igualdad, Hadja Lahbib, en una nota en la que reclama a las autoridades israelíes que pongan fin a "esta acción, que viola las obligaciones de Israel derivadas de la Convención sobre Prerrogativas e Inmunidades de Naciones Unidas, según la cual los Estados miembros deben proteger y respetar la inviolabilidad de sus instalaciones".
En el mismo comunicado, Lahbib ha traído a colación la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de finales de octubre del año pasado, en la que se establece que "Israel tiene la obligación de no obstaculizar el funcionamiento de las entidades de Naciones Unidas y de cooperar de buena fe con ellas para garantizar el respeto del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación".
La comisaria ha reiterado el respaldo "firme" de las instituciones europeas a la ONU "y al orden internacional multilateral y basado en normas, del que forma parte la UNRWA" y ha subrayado que está "comprometida con mantener su apoyo político y financiero" a dicha Agencia.
"Las agencias de Naciones Unidas respetan y aplican tanto la letra como el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas y desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de la seguridad mundial. El funcionamiento de la UNRWA contribuye a mantener condiciones propicias para la paz y la seguridad, y cualquier interrupción de su labor tiene importantes repercusiones humanitarias, políticas y socioeconómicas", ha añadido.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha condenado "enérgicamente" la demolición de las instalaciones de la UNRWA por parte de Israel, mientras que el responsable de la Agencia para Cisjordania y Jerusalén Este, Roland Friedrich, ha calificado los hechos como "acciones sin precedentes", relatando que fuerzas de seguridad israelíes armadas irrumpieron en el complejo acompañadas de altos cargos antes de que varias excavadoras entrasen por la fuerza y comenzasen a derribar los edificios.
"Estas deplorables escenas (...) son la culminación de la creciente hostilidad y los ataques contra la UNRWA en los Territorios Palestinos Ocupados durante los últimos dos años", ha denunciado Friedrich, que ha descrito lo ocurrido como "una muestra evidente del desprecio de Israel por el Derecho Internacional, que ha permanecido imperturbable durante demasiado tiempo".
Israel ha acusado repetidamente a la agencia de la ONU de respaldar al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y a otras facciones palestinas. No obstante, una investigación independiente dirigida por la exministra de Exteriores francesa Catherine Colonna concluyó en abril de 2024 que, aunque la organización debía mejorar en aspectos como la neutralidad y la transparencia, no se hallaron pruebas que avalasen las denuncias israelíes sobre vínculos con el terrorismo.
Pese a estas conclusiones, Israel ha proseguido con sus reproches y, en este contexto, las fuerzas de seguridad israelíes llevaron a cabo el 8 de diciembre de 2025 una operación en la sede de la UNRWA en Jerusalén Este, dentro de su campaña de presión sobre el organismo, que denunció entonces el "flagrante desprecio" de Israel por el Derecho Internacional.