El Gobierno chino ha avisado este lunes de que la prolongación de la guerra en Oriente Próximo, desencadenada por la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán, podría empujar a toda la zona hacia “un caos incontrolable”, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con destruir las centrales eléctricas iraníes si Teherán no reabre por completo el estrecho de Ormuz.
“Las llamas de la guerra en Oriente Próximo siguen propagándose”, ha lamentado el portavoz del Ministerio de Exteriores china, Lin Jian, quien ha resaltado que “si el conflicto sigue expandiéndose y la situación se recrudece, toda la región caerá en un caos incontrolable”.
“El uso de la fuerza solo llevará a un círculo vicioso”, ha recalcado Lin, que ha reiterado el “firme llamamiento” de Pekín a todos los actores implicados para que “cesen inmediatamente las operaciones militares, vuelvan al diálogo y las negociaciones, y eviten que continúe esta guerra, que nunca debió haber empezado”.
En esta línea, ha subrayado que “China mantiene comunicación con todas las partes relevantes sobre la situación actual y sigue comprometida con promover una reducción de las tensiones”, según ha recogido el diario chino ‘Global Times’.
EEUU e Irán, amenazas cruzadas
Trump dio el sábado un ultimátum de 48 horas a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, asegurando que, de lo contrario, atacará las centrales eléctricas del país y advirtiendo de que habrá “una destrucción total”. “La destrucción de Irán va a ser total y va a funcionar estupendamente”, sostuvo.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní ha advertido este lunes de que está “decidida a responder a cualquier amenaza” y ha recalcado que, si Trump cumple sus advertencias, Teherán atacará “las centrales del régimen ocupante (Israel) y las de los países de la región que abastecen de electricidad a las bases estadounidenses”, así como “la infraestructura económica, industrial y energética de la que Estados Unidos es accionista”.
Las autoridades iraníes han confirmado en su último recuento más de 1.500 muertos por la ofensiva de Israel y Estados Unidos --incluidos 210 niños--, mientras que la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, eleva la cifra a más de 3.000 fallecidos.
Entre las víctimas mortales se encuentran figuras de primer nivel como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, respectivamente, además de altos mandos de las Fuerzas Armadas y responsables de otros organismos de seguridad.