La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha comunicado este lunes que da por terminado el paro armado en Chocó, en el occidente de Colombia, seis días después de haberlo decretado, a partir de la siguiente medianoche, como represalia por la supuesta “connivencia” entre la Fuerza Pública y estructuras paramilitares como el Clan del Golfo.
El Frente de Guerra Occidental Ogli Padilla del ELN ha señalado que desde la medianoche del lunes al martes volverá a autorizar la circulación por los ríos Orpúa, Ijuá y Ocampado, en el tramo que atraviesa el municipio de Bajo Baudó.
“Agradecemos a los pobladores por el acatamiento ya que no se presentaron incidentes que lamentar”, ha subrayado la organización armada, que ha reiterado que optó por limitar los desplazamientos en Bajo Baudó para “evitar accidentes de fuego cruzado y visibilizar la grave situación humanitaria”.
“Los pobladores conocen y muchos han visto la presencia de mercenarios”, ha insistido el ELN, que responsabiliza directamente al comandante de brigada, William Caicedo, de esta supuesta alianza con el Clan del Golfo, y acusa además al Ejército de impedir a las comunidades locales cazar o pescar con libertad.
“Ante estos hechos no se escucha ningún pronunciamiento de los medios de comunicación, ni mucho menos de la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, la que protege y es cómplice de la presencia permanente de los mercenarios del Clan del Golfo”, ha reprochado la guerrilla en un comunicado.
En respuesta, Córdoba ha advertido de que estas medidas han perjudicado a unas 6.000 personas, que “durante casi ocho días (...) han estado en total confinamiento con afectación a sus derechos fundamentales”.
“Rechazo categóricamente los señalamientos y calumnias del ELN (...) Es mi deber (...) hacerle frente a la permanente crisis que genera la disputa territorial armada de cuenta de todos los grupos en el departamento”, ha manifestado en redes sociales, al tiempo que ha avanzado el envío de brigadas médicas a la zona.
Aunque se trata del primer paro armado en Chocó desde el inicio de 2026, el departamento viene siendo en los últimos años escenario recurrente de una fuerte pugna entre el ELN y otros actores armados por el dominio del territorio y de las rutas del narcotráfico, sobre todo en los municipios de Alto, Medio y Bajo Baudó.
Este cese de actividades impuesto por la guerrilla se ha producido tres meses después del que fue anunciado en diciembre como respuesta a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Colombia, tras la detención a comienzos de ese mes de su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas.
Aquel paro armado, de 72 horas de duración, dejó al menos cinco fallecidos y alcanzó a una quincena de departamentos, con ataques, cortes de carreteras, detonaciones, intimidaciones y restricciones a la movilidad de la población civil.