Choque entre el Ejército sirio y las FDS por la supuesta liberación de presos de Estado Islámico en el noreste del país

El Ejército sirio y las FDS se enfrentan por la supuesta liberación de presos de Estado Islámico mientras Damasco afianza su control al este del Éufrates.

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Un militar del Ejército sirio en el noreste de Siria Europa Press/Contacto/Stringer

Un militar del Ejército sirio en el noreste de Siria Europa Press/Contacto/Stringer

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El Ejército de Siria y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), integradas por milicias kurdo-árabes, se han intercambiado acusaciones este lunes por la presunta puesta en libertad de presos de Estado Islámico recluidos en centros del este del país que hasta ahora estaban bajo custodia de las FDS, entre ellos la prisión de Al Shaddadi, en el sur de la gobernación de Al Hasaka.

“El Ejército controla la ciudad de Al Shaddadi y su cárcel e inmediatamente hemos iniciado operaciones para asegurar la zona y detener a los elementos de Estado Islámico liberados por las FDS”, ha indicado en un comunicado difundido en redes sociales.

Las fuerzas gubernamentales han decretado un toque de queda para afianzar su dominio sobre el área y han explicado que se pusieron en contacto con los mandos de las FDS para que la prisión de Al Shaddadi pasara a manos de las fuerzas de seguridad sirias. Sin embargo, según la agencia oficial SANA, las fuerzas kurdas se habrían negado a facilitar la transferencia del control.

El Ejército sirio ha rechazado de nuevo las acusaciones formuladas por las FDS, que este mismo lunes han responsabilizado a facciones afines a Damasco de ataques contra sus posiciones en Ain Issa, Al Shaddadi y Raqqa, enfrentamientos en los que habrían muerto al menos tres militares sirios.

“La insistencia en vincular las acciones de las fuerzas del orden y la restauración de la legitimidad del Estado con el peligro de activación de células terroristas constituye un intento flagrante de distorsionar los hechos y avivar el conflicto para mantener una autoridad impuesta por la fuerza de las armas”, ha expresado.

En esta línea, el Ejército ha reclamado a los dirigentes de las FDS que eviten “medidas imprudentes que faciliten la fuga de detenidos de Estado Islámico ni que abran las prisiones como acto de represalia o como táctica de presión política”.

“Cualquier violación de la seguridad en estas prisiones será responsabilidad directa del actor que las controla, y el Estado sirio considerará cualquier acto de este tipo como un crimen de guerra y una colusión directa con el terrorismo que amenaza la seguridad de Siria y de toda la región”, ha indicado, según ha recogido SANA.

Por su parte, las FDS han asegurado que han recuperado la prisión de Shaddadi tras “intensos ataques” de fuerzas progubernamentales en la mañana de este lunes, que se habrían saldado con “decenas” de fallecidos. Según el grupo kurdo-árabe, en el penal se encontraban “miles” de miembros de Estado Islámico. “Aunque la prisión de Shaddadi está a solo dos kilómetros de una base de la coalición interacional, las reiteradas llamadas a la base no han obtenido respuesta”, se lamenta el grupo kurdo-árabe.

Las FDS han denunciado igualmente agresiones de “mercenarios” aliados del Ejército contra la prisión de Al Aqtan, en Raqqa, donde también hay reclusos de Estado Islámico, y han advertido que harán responsable a Damasco de “cualquier consecuencia catastrófica” derivada de estos ataques. Han acusado al bando progubernamental de utilizar armamento pesado y drones, y han confirmado la muerte de al menos nueve combatientes de las FDS y otros 20 heridos.

Además, las FDS han difundido en redes sociales imágenes gráficas de supuestas decapitaciones atribuidas a fuerzas leales al Gobierno de Damasco en medio del caos generado por los combates, así como de la liberación de presos de Estado Islámico.

Presa de Tishrin y avance del Ejército al este del Éufrates

En paralelo, las tropas del Ejército sirio han consolidado su presencia en la franja situada al este del río Éufrates, desde la región de Raqqa hasta la frontera con Turquía, en aplicación del acuerdo alcanzado entre las FDS y el Gobierno de Damasco.

En este marco, el Ejército ha asumido el control de la presa de Tishrin, al este de Manbij, que hasta ahora estaba en manos de la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG). En las últimas horas, las fuerzas gubernamentales también se han desplegado en la estratégica ciudad de Tabqa, en la zona rural de la provincia de Raqqa.

Según los términos del pacto, a cambio de la paralización inmediata de la ofensiva del Ejército sirio en el noreste, tanto la Administración Autónoma del Norte y del Este de Siria (AANES) como las FDS aceptan “la transferencia administrativa y militar inmediata y completa de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa al Gobierno sirio” y la “integración de todas las instituciones civiles de la gobernación de Hasaka en las instituciones y estructuras administrativas del Estado sirio”.

El acuerdo prevé además que las FDS se retiren “a la zona al este del río Éufrates”, mientras que el Gobierno de Damasco asumirá el control de todos los pasos fronterizos y de los yacimientos de petróleo y gas de la región, cuya seguridad quedará “garantizada por fuerzas regulares para garantizar el retorno de los recursos al Estado sirio”.