Cinco países europeos concluyen que Navalni fue asesinado con una neurotoxina considerada arma química

Los análisis forenses detectan epibatidina, una toxina catalogada como arma química, y varios gobiernos europeos anuncian acciones ante la OPAQ para exigir responsabilidades a Moscú

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Mural en recuerdo del opositor ruso Alexei Navalni Europa Press/Contacto/Esteban Osorio

Mural en recuerdo del opositor ruso Alexei Navalni Europa Press/Contacto/Esteban Osorio

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Alemania, Reino Unido, Suecia y Países Bajos —junto a Francia, según comunicados previos— han señalado formalmente al Gobierno ruso por el asesinato del opositor Alexéi Navalni, tras concluir que fue envenenado con epibatidina, una potente neurotoxina originaria de una rana dardo de Ecuador.

Los ministros de Asuntos Exteriores de estos países han afirmado que la conclusión se basa en análisis científicos de muestras tomadas del cuerpo del opositor, que “han confirmado de forma concluyente la presencia de epibatidina”. La sustancia está catalogada como arma química conforme a la legislación internacional y no se encuentra de forma natural en Rusia, subrayan las capitales europeas.

Arma química y posible violación de convenios internacionales

Los gobiernos implicados sostienen que, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas descritos, el envenenamiento constituye la causa de la muerte “con alta probabilidad”. La toxina puede provocar parálisis, paro respiratorio y una muerte extremadamente dolorosa.

Las cuatro capitales han solicitado que Rusia rinda cuentas por posibles vulneraciones de la Convención sobre Armas Químicas y de la Convención sobre Armas Biológicas y de Toxinas. Sus representantes ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) han remitido una carta al director general del organismo, el español Fernando Arias, para informar del presunto incumplimiento.

Además, han expresado su preocupación por la posibilidad de que Rusia no haya destruido completamente su arsenal químico, y han advertido de que activarán “todas las vías disponibles” para exigir responsabilidades.

Antecedentes y acusaciones directas

En el comunicado se recuerda que Navalni ya había sido víctima de envenenamientos anteriores, incluyendo el ataque con el agente nervioso Novichok que sufrió en 2020 y que motivó su traslado a Alemania para recibir tratamiento. Según las capitales europeas, en ambos casos “solo el Estado ruso tenía los medios combinados, los motivos y el desprecio por la legislación internacional suficientes para perpetrar estos ataques”.

Tras conocerse la declaración conjunta, su viuda, Yulia Navalnaya, afirmó que “científicos de cinco países europeos han concluido” que su marido fue asesinado con una de las toxinas “más mortíferas de la Tierra”. Navalnaya acusó directamente al presidente ruso, Vladímir Putin, de haber ordenado el asesinato y agradeció el trabajo de los equipos científicos que durante dos años han investigado el caso.

Versión rusa y choque diplomático

Navalni falleció el 16 de febrero de 2024 en la colonia penal IK-3 de Jarp, en el Ártico ruso, donde cumplía condena tras regresar a Rusia en 2021. Las autoridades rusas defendieron que murió por causas naturales y pidieron esperar a los resultados oficiales de la autopsia. El jefe del Servicio de Inteligencia Exterior ruso, Serguéi Narishkin, atribuyó posteriormente el fallecimiento a causas naturales.

Las nuevas conclusiones científicas y la acusación coordinada de varias potencias europeas reavivan la tensión diplomática con Moscú y podrían derivar en nuevas iniciativas internacionales en el ámbito de la no proliferación y el control de armas químicas.