Las autoridades de Colombia han precisado que no es posible responsabilizar directamente a Alexánder Mendoza, alias ‘Calarcá’, líder del Frente 36 de las disidencias de las FARC, por el reciente ataque a un helicóptero en Antioquia que resultó en la muerte de trece policías, a pesar de la tregua establecida con el Gobierno para entablar diálogos.
El comisionado para la Paz, Otty Patiño, ha señalado que la naturaleza fragmentada de estas estructuras armadas sugiere la ausencia de un liderazgo unificado, lo cual implica que los ataques no necesariamente pueden ser atribuidos a ‘Calarcá’. "La responsabilidad, en caso de que haya sido el frente 36, lo cual es lo más probable, es un hecho atribuible a ese frente, pero desde luego no necesariamente a Calarcá", explicó Patiño en Blu Radio.
"Estos bloques tienen sus propios mandos. No existe un mando único vertical como muchos creen. Son estructuras más cercanas a una federación", agregó el comisionado, aclarando que no se debe responsabilizar directamente a los negociadores del Gobierno.
Además, Patiño admitió que esta situación plantea desafíos significativos para las negociaciones y cuestionó la viabilidad de dialogar con quienes no controlan completamente los frentes que lideran. "Tenemos que hacer una valoración seria y serena sobre las implicaciones que tiene este frente", indicó Patiño, quien también mencionó que el Gobierno está evaluando la situación más allá del incidente en Amalfi.
"Si se ve que con ellos no se está avanzando, que lo que quieren es legitimar sus acciones (...) pues no vale la pena seguir avanzando", concluyó Patiño.
El Frente 36 es parte del Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF), liderado por ‘Calarcá’ y originado tras separarse del Estado Mayor Central (EMC) de ‘Iván Mordisco’. En octubre de 2024, se extendió el alto el fuego con el EMBF, pero una emboscada en abril que dejó siete militares muertos puso fin a la tregua.
A pesar de los esfuerzos de unificación, el EMBF y EMC operan con cierta autonomía, siendo descendientes de las FARC cuyos líderes históricos están muertos o desmovilizados desde los acuerdos de La Habana de 2016.