El ambicioso proyecto del Gasoducto África Atlántico (GAA), que pretende Marruecos llevar a cabo para transportar gas desde Nigeria a Europa pasando por varios países africanos, ha sido tildado de ‘elefante blanco’ por la consultora North Africa Risk Consulting (NARCO). Según su análisis, el proyecto, apoyado por el rey Mohamed VI y que cruzaría once naciones para conectar Nigeria con Marruecos y España, no sería rentable hasta pasados casi trescientos años, con un coste estimado de 25.000 millones de dólares.
Según la Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas de Marruecos (ONHYM), el conducto tendría una capacidad de 30.000 millones de metros cúbicos anuales, de los cuales Marruecos exportaría hasta 18.000 millones hacia Europa. No obstante, la consultora NARCO cuestiona estos números dado el declive de las reservas de gas nigeriano, cuya producción ha disminuido un 60% en las últimas dos décadas.
Además, NARCO señala que el verdadero número de beneficiarios del proyecto sería solo de 40 millones de personas, un 10% de la cantidad propuesta inicialmente. El análisis de la consultora también pone en duda la capacidad del gasoducto de cumplir con las expectativas, ya que se espera que los países por los que pase soliciten una parte del gas como pago en especie.
TIEMPO DE RECUPERACIÓN DE LA INVERSIÓN
La recuperación del desembolso inicial para el GAA se compara con otros proyectos similares, como el Medgaz, que tardó más de una década en empezar a reportar ganancias. Según NARCO, el GAA necesitaría 288 años para recuperar su inversión, lo que refuerza la idea del ‘elefante blanco’.
Geoff Porter, analista experto, sugiere que el interés de Marruecos puede no estar tanto en el beneficio económico como en los beneficios políticos y de imagen para la monarquía. Además, destaca que el proyecto podría estar relacionado con afirmar la soberanía sobre el Sáhara Occidental y competir con Argelia, que también planea un gasoducto desde Nigeria, aunque con un trazado que solo cruza dos países.
Finalmente, Porter no descarta que Marruecos consiga financiación europea para el GAA, presentándolo como una inversión en el desarrollo y estabilidad de África Occidental, a diferencia del proyecto argelino.











