Los habitualmente alejados dirigentes de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí mantuvieron este sábado una poco frecuente conversación telefónica después de los ataques de represalia lanzados por Irán contra bases estadounidenses situadas en el Golfo.
Las relaciones entre Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí atraviesan un momento especialmente tenso y se han deteriorado de forma notable en los últimos meses, en gran medida por el respaldo de cada uno a facciones rivales en Yemen, un país arrasado por años de conflicto. Que ambos líderes optaran por hablar directamente pone de relieve hasta qué punto los ataques de Estados Unidos e Israel son percibidos como una amenaza para sus economías y su seguridad interna.
El presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, abordaron las “tensiones regionales”, según ha señalado la agencia estatal emiratí WAM, tras el ataque iraní contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en las capitales de ambos Estados.
De acuerdo con la misma agencia, el hombre fuerte de Arabia Saudí se mostró dispuesto a respaldar cualquier decisión que adopten las autoridades emiratíes.
El pulso entre las dos mayores economías del mundo árabe se agravó a finales del año pasado, cuando Riad bombardeó un envío de armas que, según sostenía, Abu Dabi estaba proporcionando a grupos secesionistas en Yemen.
Emiratos Árabes Unidos apoya al Consejo de Transición del Sur, enfrentado al movimiento hutí, respaldado por Irán, pero que también persigue la autonomía del sur de Yemen, una aspiración que Arabia Saudí rechaza de plano.
Los ataques iraníes en el Golfo se produjeron como respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica para, en palabras del presidente de EEUU, Donald Trump, forzar un cambio de gobierno en el país.
Arabia Saudí aseguró haber derribado misiles iraníes sobre la capital, Riad, y en la región oriental. Emiratos Árabes Unidos también informó de la interceptación de proyectiles sobre Abu Dabi, donde los restos de uno de ellos acabaron causando la muerte de un ciudadano de nacionalidad paquistaní.