Las autoridades de La Habana han advertido este sábado de que cualquier ofensiva contra Cuba implicaría de forma inevitable un peligro para la estabilidad de toda la región, en un contexto de tensiones crecientes entre el Gobierno cubano y Washington tras las recientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de hacerse con el control de la isla.
“Una agresión contra Cuba tendría implicaciones directas para la estabilidad regional. No existe justificación alguna para una acción de esa naturaleza. Cuba no amenaza a nadie”, ha señalado el Ministerio de Exteriores en un breve mensaje difundido a través de sus redes sociales oficiales.
El pronunciamiento del Ejecutivo cubano llega como respuesta a una publicación previa del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien había subrayado que “una agresión militar a Cuba es una agresión militar a Latinoamérica”.
En la misma línea, el comunicado insiste en la concepción del Caribe como “una zona de paz” y sostiene que la convivencia y la estabilidad en el continente solo pueden preservarse si “nadie propone imponerse sobre los demás”.
Aunque el texto no menciona explícitamente a Estados Unidos, la advertencia se produce apenas un día después de que Trump bromease en público con la posibilidad de que su país “tome el control” de Cuba en un futuro próximo, insinuando incluso una posible intervención militar una vez concluya la actual operación en Irán.
También este viernes, el presidente estadounidense firmó una nueva orden ejecutiva con el objetivo de endurecer las sanciones contra el Gobierno cubano, así como contra individuos, empresas y redes financieras asociadas al régimen o vinculadas con actores previamente sancionados.
La Casa Blanca ha defendido esta medida alegando que el Ejecutivo de La Habana constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos por sus lazos con países y organizaciones consideradas hostiles, su implicación en la represión interna y su contribución a la inestabilidad regional. Además, acusa a Cuba de facilitar actividades de inteligencia extranjera y de mantener vínculos con Irán y con el partido-milicia chií libanés Hezbolá.
El Gobierno cubano ha rechazado de plano este nuevo paquete de sanciones, al que tacha de medidas “coercitivas” e “ilegales”. En este sentido, el ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez, ha recalcado que estas disposiciones no surtirán efecto intimidatorio sobre el país y que “no van a amedrentar(los)”.