Destituido el jefe del Estado Mayor de Malí tras la ofensiva yihadista y tuareg

La junta de Malí destituye al jefe del Estado Mayor tras la ofensiva del 25 de abril y refuerza el control militar en plena guerra contra yihadistas.

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El líder de la junta militar y presidente de transición de Malí, Assimi Goita (archivo) Europa Press/Contacto/Habib Kouyate

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La junta militar que gobierna Malí ha decidido cesar al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Oumar Diarra, alrededor de dos semanas después de la ofensiva de gran envergadura lanzada el 25 de abril por la rama de Al Qaeda en el Sahel y el grupo separatista tuareg Frente de Liberación del Azawad (FLA).

Según el decreto difundido por el Gobierno tras la reunión del Consejo de Ministros celebrada la víspera, se designa a Elisee Jean Dao como nuevo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y se le promociona al rango de mayor general, desde su anterior grado de general de brigada.

La medida llega apenas 48 horas después de que el líder de la junta y presidente de transición, Assimi Goita, firmara un decreto por el que asumía directamente la cartera de Defensa tras la muerte del ministro Sadio Camara durante la citada ofensiva. El mismo texto colocó a Diarra como ministro delegado bajo su autoridad.

En paralelo, un portavoz del Ejército maliense ha explicado en rueda de prensa que los “cobardes y bárbaros ataques” del 25 de abril comenzaron con intentos de atentados con coche bomba contra la vivienda de Camara y la residencia oficial de Goita, quien logró salir ileso.

El portavoz ha detallado que “la rápida y reactiva” actuación de los militares desplegados en ambas localizaciones hizo que los vehículos explotaran antes de alcanzar plenamente sus objetivos, aunque en el caso de Camara la detonación se produjo ya en las inmediaciones de su domicilio. Ha insistido en que estos ataques forman parte de “un intento vano y desesperado de desestabilizar el Estado” por parte de “terroristas” y de sus “patrocinadores internos y externos”.

Asimismo, ha subrayado que las operaciones de represalia puestas en marcha, con el respaldo del Africa Corps --antiguo Grupo Wagner, ahora integrado en el Ministerio de Defensa ruso-- han permitido “neutralizar a cientos de terroristas”. Ha rechazado también que los “terroristas” hayan logrado cerrar un cerco completo sobre Bamako, aunque ha admitido que estos grupos “siguen intentando reorganizarse”.

El representante militar ha elogiado la actitud de la población en apoyo a las Fuerzas Armadas y ha advertido sobre la “desinformación” que circula en redes sociales. Ha recalcado igualmente la importancia de mantener la vigilancia, recordando que Malí “está en estado de guerra”. “En un país en guerra, debemos defender los intereses superiores de la nación”, ha concluido.

Sobre el terreno, la situación continúa marcada por la volatilidad y los choques esporádicos, después de que el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) --filial de Al Qaeda en el Sahel-- llamara el viernes a un “frente unido” para derrocar a la junta militar que gobierna el país desde 2020 y abrir “una transición pacífica e inclusiva”, pese a que días antes Goita había asegurado que todo estaba “bajo control”.

En la actualidad, Malí está bajo el mando de una junta militar instaurada tras los golpes de Estado de agosto de 2020 y mayo de 2021, ambos encabezados por Goita, hoy presidente de transición. Desde entonces, Bamako ha estrechado lazos con Rusia y ha tomado distancia de sus socios occidentales tradicionales, entre ellos Francia, antigua potencia colonial.