Al menos dos personas han perdido la vida y otras tres han resultado heridas este miércoles por disparos de las fuerzas de seguridad de Kenia durante unos disturbios ocurridos en la ciudad de Busia, próxima a la frontera con Uganda, desencadenados tras la detención de un manifestante en el marco de unas protestas organizadas por colectivos de jóvenes.
Estos grupos, integrados sobre todo por kenianos en situación de desempleo, se habían concentrado anteriormente para reclamar la excarcelación de uno de sus dirigentes, Edwin Wepukhulu, al que la Policía acusa de haber provocado daños a un vehículo policial en un cruce de carreteras.
De acuerdo con varios testigos presenciales, las dos víctimas mortales fallecieron en el mismo lugar de los incidentes, mientras que los tres heridos están siendo atendidos en un centro médico de la ciudad, según recoge el portal de noticias Citizen Digital.
Los manifestantes han denunciado lo que consideran “brutalidad policial” por parte de los agentes y sostienen que los dos hombres recibieron varios disparos por la espalda cuando intentaban escapar de las fuerzas de seguridad, que estaban utilizando gases lacrimógenos para dispersar a los congregados.
Las movilizaciones se han reactivado en Kenia en un contexto de fuerte encarecimiento de los combustibles, una situación agravada por el conflicto en Oriente Próximo y las dificultades para el paso de cargueros por el estrecho de Ormuz. El lunes, las protestas se habían extendido a diversas localidades del país y se convocó además una huelga de transportistas, finalmente suspendida tras alcanzarse un acuerdo preliminar con el Gobierno.
Desde el arranque de esta nueva oleada de protestas se han contabilizado seis fallecidos y más de una treintena de heridos. Asimismo, las autoridades han detenido a más de 300 personas.