EEUU e Irán se reúnen en Pakistán entre líneas rojas y dudas sobre la tregua

EEUU e Irán retoman en Pakistán un diálogo frágil sobre Ormuz y la tregua regional, marcado por amenazas cruzadas, sanciones y el pulso nuclear.

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El presidente de EEUU, Donald Trump. Daniel Heuer/ZUMA Press Wire/dpa

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Estados Unidos e Irán se volverán a ver las caras este sábado en Pakistán para poner en marcha un nuevo intento de diálogo que ponga freno a las hostilidades y restablezca la libre navegación en el estrecho de Ormuz. El encuentro llega marcado por las líneas rojas de ambas partes y por las incógnitas sobre el alcance real del alto el fuego sellado 'in extremis' cuando expiraba el ultimátum de Donald Trump para destruir la infraestructura civil iraní y sus amenazas de "borrar una civilización".

Cuarenta días después del inicio de la guerra lanzada por Washington y Tel Aviv, las conversaciones en Islamabad vuelven a evidenciar las profundas diferencias entre los bandos y sacan a relucir la desconfianza mutua. Estados Unidos e Israel ya habían atacado por sorpresa mientras se desarrollaban varias rondas de contactos para un acuerdo nuclear con Irán a finales de febrero.

Aquel proceso indirecto, canalizado a través de Omán, terminó sin resultados y se vino abajo con el estallido de la ofensiva contra Teherán, que en su primera jornada acabó con la muerte del líder supremo Ali Jamenei y de buena parte de la cúpula política y militar iraní.

Seis semanas después del comienzo de la campaña militar, que ha causado más de 3.000 muertos en el país centroasiático y ha extendido la inestabilidad a una decena de Estados del Golfo y de Oriente Próximo, Washington pretende que el diálogo permita normalizar la situación en el estratégico paso de Ormuz, escenario de ataques contra buques mercantes y petroleros en una de las rutas clave del comercio mundial de crudo.

La delegación estadounidense está dirigida en esta ocasión por el vicepresidente, JD Vance, que antes de partir hacia Pakistán ha remarcado que existen "directrices claras" de Trump sobre cómo abordar la negociación con Teherán. Vance ha advertido además a la parte iraní de que no intente "engañar" a Washington, deslizando la amenaza de reanudar la ofensiva contra la República Islámica y subrayando que el alto el fuego acordado con Teherán es una "tregua frágil".

Al otro lado, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha supeditado el inicio efectivo de las conversaciones al levantamiento de las sanciones y a que la tregua se extienda también a Líbano.

Líneas rojas enfrentadas entre Washington y Teherán

La mesa de diálogo en Islamabad se sostiene sobre un equilibrio extremadamente delicado, ya que las condiciones y vetos cruzados dificultan incluso fijar una base mínima para avanzar.

Estados Unidos exige que Teherán reabra plenamente el estrecho de Ormuz y sostiene que esta reapertura forma parte del alto el fuego. Irán, por su parte, insiste en que el primer gesto debe venir de Washington con el levantamiento de sanciones y garantías claras de que la tregua se aplicará también a Líbano, después de que el Ejército israelí haya intensificado su ofensiva y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, se niegue a detener los ataques alegando que combate a la milicia chií Hezbolá, pese a aceptar sentarse a negociar próximamente con las autoridades libanesas.

Vance ha restado importancia a que Líbano quede fuera del alto el fuego, tal y como defiende la Casa Blanca, y ha advertido de que sería "una tontería" que las negociaciones con Irán "se vengan abajo" por la continuidad de los combates en un tercer país. "Nunca hicimos esa promesa. Nunca dimos a entender que fuera a ser así", recalcó, a pesar de que el mediador, Pakistán, sí aludió expresamente a la inclusión de Líbano en el pacto.

El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, llegó a afirmar que "Irán y Estados Unidos, junto a sus aliados, acordaron un alto el fuego inmediato en todas partes, incluido Líbano y el resto de lugares", pero la confusión se ha impuesto tras estas palabras y Islamabad cuenta con escaso margen para forzar a Israel a detener los bombardeos.

En este contexto difuso, Estados Unidos e Irán mantienen posiciones muy alejadas sobre el tipo de acuerdo posible. El presidente estadounidense reclama que el texto final recoja explícitamente el fin de los planes nucleares de Irán, con el desmantelamiento de sus centrales, el cese del enriquecimiento de uranio y la retirada del material nuclear almacenado en depósitos subterráneos en Isfahán.

A cambio, Trump ofrece el "alivio de aranceles y sanciones" y asegura que "muchos" de los 15 puntos incluidos en su propuesta de finales de marzo "ya han sido acordados". En los últimos días ha insistido en que las conversaciones avanzan en la dirección correcta.

Teherán, en cambio, defiende su derecho a mantener su programa nuclear, que insiste en presentar como exclusivamente civil. El jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán (OEAI), Mohamad Eslami, ha rechazado que el país vaya a detener el enriquecimiento de uranio pese a las exigencias de Washington y ha calificado estas "pretensiones" de limitar el programa iraní como "meros deseos que se irán a la tumba".

Respecto al conflicto, Irán plantea una salida más amplia en el tiempo que contemple el fin de las hostilidades en toda la región, el levantamiento total de las sanciones y un nuevo protocolo de seguridad para el estrecho de Ormuz, en el que se reconozca su autoridad sobre este corredor marítimo.

El último aviso de Trump antes de Islamabad

En este escenario, Trump lanzó este pasado viernes un nuevo ultimátum al advertir de que reanudará los ataques contra Irán si las inminentes conversaciones en Islamabad no arrojan resultados concretos en torno a las próximas 24 horas, alegando que los buques de guerra estadounidenses se están reabasteciendo con "las mejores armas jamás creadas", que utilizará si "no hay acuerdo".

El mandatario hizo llegar sus amenazas por dos vías. En primer lugar, en declaraciones al 'New York Post', afirmó que el Ejército de Estados Unidos está equipando sus barcos en el golfo Pérsico "con las mejores armas jamás fabricadas, incluso a un nivel superior al que usábamos antes para lograr una aniquilación total".

Más tarde, en su red Truth Social, Trump instó a Irán a retomar el diálogo que se vino abajo con el inicio, a finales de febrero, de la guerra que lanzó junto a Israel contra el país persa, pero reconoció que Teherán conserva una poderosa baza: su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz. "Parece que no se dan cuenta de que no tienen cartas que jugar más allá de una extorsión global a corto plazo a través del uso de vías de tránsito internacionales. La única razón por la que siguen vivos es para negociar", escribió, antes de asegurar que Irán está muy lejos de la posición de fuerza que dicen ostentar sus autoridades.

El mensaje encaja con la línea marcada por el Pentágono, que mantiene al Ejército estadounidense desplegado en Oriente Próximo y supervisando el cumplimiento de la tregua temporal. "Seguimos presentes, seguimos vigilantes y seguimos preparados si se nos requiere", señaló el comandante del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el almirante Brad Cooper.

Mientras tanto, Teherán ha elevado el tono de sus advertencias militares al reiterar que, si continúan las amenazas y los bombardeos en Líbano, los contactos diplomáticos "carecen de sentido". "Nuestros dedos permanecen en el gatillo", avisó el presidente iraní, Masud Pezeshkian, en una nueva muestra de la profunda desconfianza entre los dos países.