El Gobierno de Estados Unidos ha anunciado este viernes la aprobación "en tiempo récord" de nuevas operaciones comerciales, financieras y de inversión vinculadas al sector energético de Venezuela, con la meta de modernizar su aparato petrolero y asegurar que los recursos generados se administren en beneficio tanto de la población venezolana como de la estadounidense.
Para ello, la Administración encabezada por Donald Trump ha desplegado un conjunto de licencias y autorizaciones con el fin de "reabrir y desarrollar" la industria del crudo en Venezuela, en coherencia con la hoja de ruta marcada por la Casa Blanca. Desde finales de enero, Washington ha ido emitiendo varias licencias generales que permiten a empresas del ámbito energético participar en proyectos de inversión y en transacciones comerciales ligadas al petróleo del país caribeño.
En un primer paso, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro, dio luz verde el 29 de enero a la licencia general 46, que habilita a compañías radicadas en Estados Unidos a colocar petróleo venezolano en mercados internacionales, con especial foco en compradores estadounidenses.
Según un comunicado del Departamento de Estado, los pagos deberán efectuarse en "condiciones comercialmente razonables", alejadas de los fuertes descuentos que, según Washington, venía aplicando el Ejecutivo de Nicolás Maduro.
Además, los fondos resultantes deberán ingresarse en una cuenta en territorio estadounidense, bajo la supervisión de los Departamentos de Estado y del Tesoro, con el compromiso de que el dinero "se gasten de forma transparente y en beneficio del pueblo venezolano".
Pocos días después, el 3 de febrero, la OFAC aprobó una segunda licencia general, la número 47, que autoriza a empresas estadounidenses a suministrar a Venezuela diluyentes producidos en EEUU, un componente esencial para la extracción y tratamiento del crudo pesado. De acuerdo con la nota oficial difundida este viernes, esta vía de suministro está llamada a dinamizar tanto la economía venezolana como la estadounidense.
El Tesoro dio un nuevo impulso este martes con la licencia 48, que abre la puerta a que compañías de EEUU proporcionen bienes, equipos y servicios a la industria petrolera y gasista venezolana.
La Casa Blanca sostiene que, al amparo de esta normativa, "las empresas estadounidenses desempeñarán un papel central en la reparación y modernización de la infraestructura" energética del país sudamericano.
Este mismo viernes, la OFAC ha autorizado también la licencia general 50, que permite a determinadas firmas venezolanas ampliar su actividad, incluyendo la exploración de nuevos yacimientos de petróleo y gas en fase 'upstream', es decir, en la etapa inicial de la cadena de producción.
En paralelo, se ha emitido la licencia general 49, que faculta a compañías del sector a "negociar y firmar contratos contingentes" con Venezuela para canalizar inversiones en proyectos de exploración y producción.
El Departamento de Estado ha precisado que el Ejecutivo estadounidense examinará los contratos antes de su visto bueno definitivo, con el propósito de garantizar que se ajustan a los intereses de ambas naciones.
Estas operaciones, remarca el comunicado, "sentarán las bases para la modernización de la industria petrolera y gasífera venezolana, aumentarán la producción y reforzarán las líneas de suministro de EEUU" en el hemisferio occidental.
En la nota, Washington resalta que Venezuela dispone de "un enorme potencial económico", pero lamenta que "años de inestabilidad, corrupción y mala gestión económica" hayan lastrado su desarrollo. En este contexto, insiste en que el paquete de licencias busca propiciar una implicación "constructiva" de empresas estadounidenses y de socios afines en la recuperación económica del país.
"El compromiso de Estados Unidos es restaurar la prosperidad y la seguridad de Venezuela", concluye el texto oficial, defendiendo que, con una "cooperación renovada" y una "gestión económica sólida", Venezuela puede "resurgir como un socio estable y próspero cuyos ciudadanos se benefician de su vasta riqueza natural y del fortalecimiento de sus vínculos con Estados Unidos".
En esta misma línea, el secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, ha pronosticado que, cuando Trump abandone la presidencia, "la producción de petróleo habrá aumentado entre un 50% y un 100%" y que "la producción de gas natural probablemente se habrá al menos duplicado".
"Los venezolanos tendrán electricidad no solo unas pocas horas al día, sino la mayor parte del día, veremos aumentar los ingresos, veremos a millones de venezolanos regresar a este país, y veremos nuevamente esta parte norte de Sudamérica como una región del mundo próspera, pacífica y aliada de Estados Unidos", ha añadido Wright en unas declaraciones emitidas por televisión.
"Creo que veremos una Venezuela verdaderamente diferente entonces", ha remachado.