EEUU presenta un plan de cinco pilares para un acuerdo que ponga fin al conflicto en Sudán

Estados Unidos lanza un plan de cinco pilares para frenar la guerra en Sudán mientras MSF alerta de un uso creciente y devastador de drones contra civiles.

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Fotografía de archivo de daños materiales en un edificio en la capital de Sudán, Jartum, a causa de la guerra entre el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) Europa Press/Contacto/Mohamed Khidir

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Estados Unidos ha presentado una propuesta basada en “cinco pilares” con el objetivo de alcanzar un acuerdo de paz que ponga punto final a la guerra iniciada en abril de 2023 entre el Ejército de Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). La iniciativa se enmarca en los esfuerzos internacionales para reactivar un diálogo político entre las partes en un país hundido en una crisis humanitaria de gran magnitud.

El enviado especial de Estados Unidos para Asuntos Árabes y Africanos, Massad Boulos, ha detallado que estos pilares son “una tregua humanitaria inmediata; un acceso humanitario sostenido y la protección de los civiles; un alto el fuego permanente y acuerdos de seguridad creíbles; una transición política inclusiva y encabezada por civiles; y un camino a largo plazo hacia la recuperación y la reconstrucción que restaure la estabilidad y las oportunidades para el pueblo de Sudán”.

En este sentido, ha insistido en que existe “la urgente necesidad” de detener este “innecesario conflicto” y ha recalcado que “no hay solución militar” en Sudán. “El momento para poner fin a los combates es ahora”, ha subrayado, lamentando que “el sufrimiento del pueblo sudanés es devastador, con desplazamiento generalizado, inseguridad alimentaria y atrocidades que requieren atención y acción global”.

“Estados Unidos seguirá trabajando de forma estrecha con aliados y socios, incluidos los del Cuarteto, Reino Unido y otros para presionar a favor de una tregua humanitaria y expandir la asistencia vital”, ha añadido. “Seguiremos haciendo que los responsables de atrocidades rindan cuentas, también mientras trabajamos urgentemente para la paz que merece el pueblo sudanés”, ha concluido.

El jefe del Ejército y presidente del Consejo Soberano de Transición, Abdelfatá al Burhan, reiteró el jueves que no aceptará un alto el fuego mientras las RSF no se retiren de las ciudades, y rechazó además cualquier papel mediador de Emiratos Árabes Unidos (EAU) —integrado en el Cuarteto— por su apoyo a los paramilitares.

Al Burhan recalcó que Jartum no dará luz verde a ningún acuerdo de cese de hostilidades que no contemple la salida de las RSF de las áreas que dominan, entre ellas buena parte de la región de Darfur (oeste) y zonas de Kordofán, escenario principal de los combates en los últimos meses, según informó el portal sudanés Sudan Tribune.

En esta línea, afirmó que Sudán valora los intentos de mediación internacionales, pero advirtió de que no permitirá que países que respaldan a las RSF participen en ese proceso. Además, acusó a los paramilitares de cometer atrocidades y expresó su “rechazo total” a que continúen armados: “Los combatiremos hasta que se rindan”.

MSF denuncia el uso de drones contra civiles

Paralelamente, la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este viernes los ataques con drones perpetrados en los últimos días tanto por las Fuerzas Armadas como por las RSF contra zonas pobladas e infraestructuras civiles, entre ellas escuelas, mercados, centros de salud y puntos de suministro de agua. La ONG ha atendido a cerca de 170 personas heridas en las dos primeras semanas de febrero a causa de este tipo de ofensivas.

MSF ha detallado que un equipo en Adré, en el este de Chad, recibió el 15 de febrero a 18 civiles —incluidas cuatro mujeres y tres menores— heridos en ataques con drones de las Fuerzas Armadas sudanesas contra un mercado de combustible situado al otro lado de la frontera, en Adikong, en el estado de Darfur Occidental.

Asimismo, 29 heridos fueron tratados el 6 de febrero en un hospital apoyado por MSF en Tine, también en el este de Chad, tras dos bombardeos con drones de las RSF en el oeste de Sudán que dejaron al menos diez muertos. Cuatro de ellos fallecieron posteriormente en el centro médico, mientras que en los días siguientes decenas de pacientes más han llegado a la zona huyendo de estos ataques.

“Entre los pacientes que recibimos, un niño de nueve años llegó con una gran herida de metralla en el ojo, extensas fracturas faciales y dos dedos amputados. Presentaba fuertes dolores y estaba expuesto al polvo tras un largo viaje para llegar al centro”, ha manifestado Virginia Moneti, coordinadora médica del proyecto de MSF en Tine.

“Incluso con una atención óptima, es probable que sufra una discapacidad a largo plazo. Fue trasladado a Yamena para recibir tratamiento adicional”, ha indicado. “Nuestros equipos en Zalingei, Darfur Central, también trataron a 29 pacientes este mes tras varios ataques, incluidos al menos ocho civiles”, ha añadido, según un comunicado de la organización.

Un patrón alarmante en la estrategia bélica

Esperanza Santos, responsable de la unidad de emergencias de MSF, ha advertido de que “la guerra en Sudán se libra con drones más allá de las líneas del frente”. “Nuestros equipos atienden regularmente a un gran número de heridos por drones, incluyendo mujeres y niños. Estos ataques se utilizan para interrumpir las líneas de suministro, dañar la infraestructura civil y corren el riesgo de crear condiciones similares a las de un asedio en zonas en disputa”, ha señalado.

“Estos incidentes recientes revelan un patrón alarmante en la conducción de la guerra en Sudán. Los ataques con drones no se limitan a objetivos militares. A veces hay múltiples ataques consecutivos en el mismo lugar y causan daños devastadores: civiles, incluidos niños, mueren o resultan gravemente heridos en un flagrante incumplimiento del derecho internacional humanitario”, ha añadido.

En esta misma línea, Santos ha reclamado que “los actores armados deben tomar medidas inmediatas para proteger a los civiles y al personal humanitario”. “Los civiles deben ser siempre protegidos”, ha remachado, en consonancia con las reiteradas advertencias de MSF sobre el impacto de la guerra en la población y en las propias operaciones de ayuda a los damnificados.

La guerra civil en Sudán estalló por las profundas discrepancias en torno al proceso de integración de las RSF en el Ejército regular, lo que hizo descarrilar la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya debilitada después del golpe de Estado que depuso en 2021 al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.

El conflicto, en el que varios países apoyan a uno u otro bando, ha colocado a Sudán en una de las peores emergencias humanitarias del planeta, con millones de desplazados y refugiados y con creciente preocupación internacional por la expansión de enfermedades y la destrucción de infraestructuras esenciales, que impide asistir adecuadamente a cientos de miles de personas afectadas.