El Consejo de Seguridad de la ONU ha advertido de que los dos operativos de paz que mantiene Naciones Unidas de forma simultánea en Sudán del Sur se encuentran seriamente amenazados por el repunte de la violencia registrado en los últimos meses en el país africano.
Desde hace tiempo, el Ejecutivo sursudanés reclama el cierre de las principales bases de mantenimiento de la paz de la ONU situadas en Wau y Bentiu, alegando que se trata de una cuestión de soberanía nacional, al mismo tiempo que Naciones Unidas está llevando a cabo una reducción forzosa de su personal desplegado sobre el terreno.
La coyuntura es especialmente delicada tanto para la Fuerza Provisional de Seguridad de las Naciones Unidas para la región de Abyei (UNISFA) como, en particular, para la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en la República de Sudán del Sur (UNMISS), cuyos márgenes de actuación se están viendo cada vez más limitados.
A finales de enero, el Ejército de Sudán del Sur lanzó una ofensiva en el estado de Jonglei contra el SPLM-IO, la facción liderada por el antiguo jefe rebelde y exvicepresidente sursudanés Riek Machar, y ordenó la evacuación en tres condados para la salida de la población civil, de los 'cascos azules' de la UNMISS y del personal de organizaciones humanitarias.
“Los miembros del Consejo de Seguridad expresaron su preocupación por las demandas de cerrar bases críticas en Wau y Bentiu, lo que plantearía una grave amenaza a la UNMISS y la UNISFA y debilitaría su capacidad para cumplir sus mandatos, incluida la protección del componente de civiles y la facilitación de la entrega de ayuda”, hace saber el máximo órgano ejecutivo de la ONU.
Los integrantes del Consejo de Seguridad subrayan que mantener una cooperación constructiva y continuada entre el gobierno anfitrión y la UNMISS resulta clave para preservar la paz y la estabilidad, garantizar un acceso humanitario seguro y en tiempo oportuno y asegurar la protección de la población civil.