El Consejo de Seguridad extiende un año el mandato de la misión de la ONU en Sudán del Sur

El Consejo de Seguridad renueva un año la misión de la ONU en Sudán del Sur, reduce el techo de tropas y desata un intenso cruce de críticas entre potencias.

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El embajador de Sudán del Sur ante la ONU, Sabino Edward Nyawella Amaikwey, se dirige al Consejo de Seguridad sobre la situación en su país Europa Press/Contacto/Bianca Otero

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El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha acordado este jueves prolongar durante un año adicional el mandato de la Misión de la ONU en Sudán del Sur (UNMISS, por sus siglas en inglés). La decisión ha salido adelante con el apoyo de trece de los quince integrantes del órgano, sin ningún voto en contra.

Con esos trece apoyos y únicamente dos abstenciones, las de Rusia y China, el Consejo ha dado luz verde a la resolución 2824 (2026), que renueva la presencia de la misión en Sudán del Sur. El objetivo es evitar un regreso al conflicto civil y una nueva espiral de violencia, además de supervisar la aplicación del acuerdo de paz mientras el propio Consejo continúa analizando la evolución de la situación en el país y el desempeño de la operación sobre el terreno.

El máximo órgano de seguridad de la ONU ha determinado que la UNMISS siga centrando su labor en la protección de la población civil y en la creación de condiciones adecuadas para el suministro de ayuda humanitaria como prioridad esencial. Al mismo tiempo, deberá seguir respaldando el proceso de paz e informar e investigar posibles vulneraciones del Derecho Internacional Humanitario, así como violaciones y abusos de los Derechos Humanos.

La resolución contempla, no obstante, una reducción de los efectivos máximos autorizados. El nuevo techo queda fijado en 12.500 militares y 2.101 policías como límite de personal uniformado desplegado.

Asimismo, el Consejo ha reclamado al Gobierno de transición de Sudán del Sur y a todas las partes implicadas que eliminen los obstáculos a la labor de la ONU, que faciliten un acceso rápido y seguro de la ayuda humanitaria y que pongan fin a cualquier forma de violencia y a las vulneraciones de los Derechos Humanos.

Debate en el Consejo: críticas de EEUU y reservas de China y Rusia

En la sesión, el embajador de Sudán del Sur, Sabino Edward Nyawella Amaikwey, ha instado al Consejo de Seguridad a que “el mandato (de la misión) evolucione de manera que refleje el progreso alcanzado y apoye las prioridades nacionales”, pidiendo a los socios internacionales que adopten un papel de acompañamiento a un Ejecutivo que, ha defendido, busca reforzar sus instituciones nacionales para asumir plenamente responsabilidades como la protección de civiles y la gestión efectiva de la ayuda humanitaria.

Su postura ha chocado con la del representante de Estados Unidos, Michael Waltz, quien ha señalado que las decisiones del presidente sursudanés, Salva Kiir Mayardit, están haciendo retroceder al país mientras se beneficia del respaldo exterior. Ha reprochado a Juba que, pese a la independencia, los acuerdos de paz y años de presencia de la ONU, la población del joven Estado africano siga esperando seguridad.

Waltz ha denunciado que año tras año el Consejo “simplemente renueva el mandato una y otra vez”, sin introducir cambios de calado, y ha remarcado que se invierte mucho esfuerzo en negociar la redacción del mandato “cuando el problema fundamental es un gobierno anfitrión que socava activamente sus compromisos de paz”. Según ha detallado, “en 480 ocasiones se impidió el paso a las fuerzas de paz, se denegó el acceso humanitario, se obstaculizaron los vuelos de repatriación, se forzó el cierre de bases y se perdieron y malgastaron millones de dólares”.

Desde Reino Unido, Archibald Young, y desde Francia, Jérôme Bonnafont, han valorado positivamente la aprobación de un texto que, a su juicio, “responde a la situación sobre el terreno” y “racionaliza el mandato de la misión”. Sin embargo, otros diplomáticos han expresado reservas sobre el alcance real de la decisión.

Incluso entre quienes han votado a favor, el representante de República Democrática del Congo, Zenon Mukongo Ngay, que también ha intervenido en nombre de Liberia y Somalia, ha recordado que “Sudán del Sur sigue siendo una nación joven” que “no tiene experiencia previa en la organización de elecciones nacionales, mientras que la UNMISS sí cuenta con la memoria institucional y las capacidades técnicas necesarias”. A su juicio, debilitar el papel político de la misión y alterar su enfoque operativo “no refleja plenamente la realidad sobre el terreno”, que, según ha advertido, se está deteriorando.

En la misma línea crítica, el embajador chino, Sun Lei, que se ha abstenido, ha subrayado que el texto aprobado rebaja el mandato de la UNMISS, reduce su techo de tropas y ejerce una presión excesiva sobre el Gobierno sursudanés en un contexto de tensiones de seguridad, cuando sería “necesario” que la misión ayudara a las instituciones del país a avanzar en su transición política.

La otra abstención, la de Rusia, ha venido acompañada de un tono diferente. Aunque ha reconocido los problemas de liquidez que afectan a las operaciones de paz de la ONU y ha señalado que la misión en Sudán del Sur “debe contar con suficientes recursos”, la embajadora Anna Evstigniva ha denunciado “táctica de ejercer presión” sobre el país africano. También ha criticado “críticas y un alarmismo injustificado” sobre la situación, “en lugar de destacar los avances en el proceso político”.