El Ejército de Sudán del Sur asegura el control de Akobo tras choques con el SPLM-IO en Jonglei

El Ejército sursudanés afirma haber recuperado Akobo del SPLM-IO en Jonglei, en plena escalada del conflicto y creciente crisis humanitaria.

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El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir (archivo) Michael Kappeler/dpa

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El Ejército de Sudán del Sur ha informado de que ha logrado hacerse con el control de la ciudad de Akobo, en el estado de Jonglei, después de una ofensiva contra el opositor Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO). La operación se ha desarrollado pocos días después de que las autoridades ordenaran la salida de civiles y de las tropas de pacificación de Naciones Unidas desplegadas en la zona, en pleno repunte de la violencia en el país africano.

El portavoz militar sursudanés, Lul Ruai Koang, ha explicado que las fuerzas gubernamentales accedieron a la localidad tras combates en las áreas de Duachan y Doathil, en los alrededores de Akobo, antes de remarcar que “las valientes fuerzas recapturaron Akobo sin resistencia por parte de los rebeldes”.

Koang ha insistido en que los choques tuvieron lugar en un área sin presencia de población civil y ha destacado que ahora “ya no hay ninguna gran ciudad fronteriza --con Etiopía-- en Jonglei en manos del SPLM-IO”, que mantenía Akobo bajo su control desde el estallido de la guerra civil en diciembre de 2013.

“Los hemos reducido y están a la fuga”, ha añadido el portavoz, que ha cifrado en 50 los combatientes rebeldes muertos y en trece los militares fallecidos, según declaraciones recogidas por la emisora sursudanesa Radio Tamazuj. Por el momento, el SPLM-IO no ha emitido ninguna reacción pública sobre estos enfrentamientos.

Tras la operación “exitosa”, Koang ha anunciado la revocación de la orden de evacuación de Akobo y ha instado a “todas las agencias de la ONU y a las organizaciones nacionales e internacionales que retomen cuanto antes sus operaciones humanitarias normales”.

El portavoz castrense ha asegurado además que “Akobo y sus alrededores son ya un lugar seguro” y ha reclamado que la población desplazada “debe empezar a volver cuanto antes a Akobo”, en un contexto marcado por las advertencias internacionales sobre el agravamiento de la crisis humanitaria debido a la intensificación de los combates en Jonglei.

La Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS), que esta misma semana había indicado que no retiraría a sus ‘cascos azules’ de Akobo, ha señalado en un mensaje en redes sociales que la situación de seguridad en la zona “sigue siendo frágil” y ha confirmado que mantiene “patrullas de pacificación en el área”.

El jefe de la oficina del Departamento de Operaciones de Paz de la ONU en Jonglei, Geetha Pious, ha reiterado que “la principal prioridad es la protección de los civiles”. “Nuestros esfuerzos se centran en apoyar las medidas que puedan ayudar a restablecer la calma y la estabilidad”, ha subrayado.

En los últimos meses, las Fuerzas Armadas sursudanesas, que ya habían emitido en enero órdenes de evacuación similares en Jonglei, han llevado a cabo varias ofensivas contra el SPLM-IO en este estado. Estos combates han provocado nuevos desplazamientos internos y han profundizado la crisis humanitaria en Sudán del Sur.

El conflicto se reavivó en febrero de 2025, cuando la milicia White Army lanzó una ofensiva contra el Ejército en la ciudad de Nasir, en el estado de Alto Nilo, cerca de la frontera etíope, y llegó a tomar la localidad de forma temporal. Este episodio llevó a las autoridades a imponer arresto domiciliario al líder del SPLM-IO y entonces primer vicepresidente, Riek Machar, al que acusaron de conspirar contra la seguridad del Estado, algo que su formación consideró una violación del acuerdo de paz firmado en 2018.

El recrudecimiento de la violencia se ha extendido a otras zonas del país y se produce después de que el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, promulgara en septiembre de 2024 una enmienda a la Constitución de 2011 que prolonga dos años más el periodo de transición. La medida ha sido cuestionada por parte de la comunidad internacional, que ha instado a Yuba a avanzar en la plena implementación del acuerdo de paz de 2018, recordando que siguen pendientes compromisos clave, entre ellos la convocatoria de elecciones.