El Ejército sirio ha anunciado este jueves el comienzo de una nueva oleada de ataques aéreos sobre posiciones de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en dos zonas de la ciudad de Alepo, tal y como había avanzado la agencia oficial siria SANA.
Los bombardeos se concentran en los barrios de Sheij Maqsud y Ashrafiyé, controlados por las milicias kurdas de las FDS y que el Ejército Árabe Sirio ya había señalado el miércoles como puntos militares de alto valor estratégico.
De acuerdo con la versión del Ejército sirio, estas áreas han sido transformadas en “cuarteles generales, puestos militares y centros de lanzamiento de operaciones” y la operación se justifica con el objetivo de “neutralizar las posiciones estratégicas” del grupo armado.
Las fuerzas kurdas han corroborado el aumento de la ofensiva de Damasco mediante un comunicado difundido en Telegram. “Tras tres días consecutivos de intensos bombardeos con tanques, cohetes y otros tipos de armas pesadas, esas facciones intensificaron su agresión mediante un bombardeo salvaje y generalizado que afectó todas las zonas de ambos barrios y sus alrededores”, han indicado desde el lado kurdo.
El texto añade que, tras los ataques de artillería y cohetes, el Ejército sirio ha intentado avanzar sobre el terreno empleando “70 tanques y vehículos blindados, decenas de vehículos militares y miles de combatientes”, apoyados por aeronaves no tripuladas.
En este contexto, las FDS han acusado a Damasco de un “intento de aterrorizar a la población civil e imponer un desplazamiento forzado”, después de que en las últimas horas miles de residentes de Alepo se hayan visto obligados a abandonar sus hogares ante la inminencia de la ofensiva.
“Responsabilizamos plenamente al gobierno de Damasco y a todas las entidades que dependen de él por este ataque salvaje y sus consecuencias”, han subrayado las fuerzas kurdas.
El Ejército sirio ya había declarado estos dos barrios de Alepo como “objetivos militares legítimos” y anunció la apertura de “corredores humanitarios” para facilitar la salida de civiles, en un escenario de tensión creciente entre Damasco y las milicias kurdas tras el estancamiento de las negociaciones para un acuerdo final sobre la integración de las fuerzas kurdas y el encaje de las autoridades kurdas semiautónomas en el futuro marco político del país después de la caída en diciembre de 2024 del régimen de Bashar al Assad.