El presidente de Yemen, Rashad Mohamed al-Alimi, ha solicitado a Arabia Saudí la celebración en Riad de una conferencia que reúna a todas las fuerzas políticas presentes en la región meridional del país, con el objetivo de rebajar la tensión tras el anuncio del Consejo de Transición del Sur (CTS) de iniciar un proceso de secesión que culmine en un referéndum de independencia el 2 de enero de 2028.
“En consonancia con esta responsabilidad nacional, y en respuesta al llamamiento de los ciudadanos y sectores de las gobernaciones del sur, el presidente Al-Alimi solicitó al hermano Reino de Arabia Saudita (..) que acoja y patrocine generosamente esta conferencia en la ciudad de Riad”, reza un comunicado de la web oficial del presidente atribuida a una fuente oficial del Gobierno yemení.
La petición se formula después de que distintos partidos y personalidades políticas —incluidas figuras del sur de Yemen— hayan reclamado este encuentro como alternativa a la vía elegida por el CTS, que pretende, tras un periodo de “transición” de dos años, proclamar el Estado del Sur de Arabia, aspiración histórica del movimiento secesionista.
El dirigente reconocido por la comunidad internacional ha subrayado que “la causa del Sur es una cuestión justa”; no obstante, ha advertido de que la salida al conflicto “no puede ser monopolizada por una sola parte” ni “reducirse a medidas unilaterales o reivindicaciones de representación exclusiva”.
Frente a ello, ha insistido en su apuesta por el diálogo a través de un proceso “responsable” y con “enfoques institucionales basados en referencias acordadas a nivel nacional, regional e internacional”.
“La fuente (oficial) afirmó el compromiso del liderazgo con la salvaguardia de la paz social, la consolidación de los principios de colaboración y consenso, el rechazo a la exclusión y la concertación de un marco nacional integral para abordar la Causa del Sur de manera justa e inclusiva. Asimismo, reiteró el rechazo categórico a la imposición de hechos consumados por la fuerza o el uso de las armas para obtener réditos políticos que no favorecen la Causa del Sur ni producen efectos legales ni constitucionales”, recoge el documento.
En paralelo, el CTS ha proclamado este viernes el inicio de una “guerra” contra el Gobierno reconocido internacionalmente, tras denunciar una ofensiva de gran envergadura de tropas progubernamentales respaldadas por Arabia Saudí contra posiciones separatistas en provincias orientales del país.
Al-Alimi ha reiterado el compromiso de las instituciones yemeníes con “la justicia y la protección de los derechos ciudadanos” y ha reclamado un “proceso pacífico e institucional para abordar la Causa del Sur con la seriedad y la equidad que merece”, centrado en “salvaguardar la seguridad y la estabilidad regional de Yemen”.
Del mismo modo, ha descrito la iniciativa como “una extensión del papel fundamental del Reino (de Arabia Saudí) en el apoyo a Yemen (...), en el impulso de todas las vías de consenso y en la creación de un entorno propicio para un diálogo serio y responsable que conduzca a resultados prácticos y sostenibles”.
El prolongado contencioso territorial en el sur del país ha quedado en un segundo plano durante años por la guerra civil entre el Ejecutivo yemení y el movimiento hutí, que controla Saná desde hace una década. Los separatistas del CTS apoyaron de forma reticente al Gobierno durante las fases más cruentas del conflicto, a cambio de mantener vivas sus demandas de independencia, en un país que estuvo dividido en Yemen del Norte y Yemen del Sur hasta 1990.
Esta alianza, siempre inestable, se ha visto sacudida en varias ocasiones, aunque pocas veces con la gravedad del estallido de principios de diciembre, cuando fuerzas del CTS lanzaron una ofensiva en el este para reivindicar sus territorios históricos, causando la muerte de 32 militares yemeníes en Hadramut, episodio que ha actuado como detonante de la actual crisis.