El jefe de la oposición surcoreana se declara en huelga de hambre para forzar nuevas investigaciones sobre la secta Moon

El líder opositor Jang Dong Hyeok inicia una huelga de hambre para forzar pesquisas sobre sobornos vinculados a la secta Moon en Corea del Sur.

1 minuto

Comenta

Publicado

1 minuto

Jang Dong Hyeok, al frente del opositor Partido del Poder Popular (PPP) en Corea del Sur, ha comunicado este jueves que ha comenzado una huelga de hambre para presionar al gobernante Partido Democrático (PD) y que este autorice una serie de investigaciones especiales sobre un caso de sobornos relacionado con la Iglesia de la Unificación, conocida como secta Moon.

El anuncio se produce mientras las formaciones con representación en la Asamblea se cruzan reproches en el Parlamento por varios proyectos de ley que permitirían impulsar dichas pesquisas, que salpicarían a la esposa del expresidente Yoon Suk Yeol, quien supuestamente habría recibido obsequios de esta organización religiosa.

Jang ha señalado que la formación oficialista estaría "rechazar las leyes propuestas por la oposición por temor" a que las pesquisas "revelen casos de corrupción" que alcancen a "figuras políticas relevantes del Gobierno", de acuerdo con las informaciones publicadas por el diario 'The Korea Times'.

"La verdad no desparece solo por encubrirla. El PPP seguirá luchando para sacar adelante estas medidas y que se investiguen estas acusaciones de soborno", ha subrayado el dirigente conservador al justificar su protesta.

La tensión en la Cámara ha ido en aumento hasta el punto de que los parlamentarios del PPP han llevado a cabo una concentración ante la sede de la Asamblea Nacional para aumentar la presión sobre el partido en el poder.

La Iglesia de la Unificación, de marcado perfil ultraconservador, nació en Corea del Sur y dispone de una amplia base de seguidores en Japón. Asimismo, tiene presencia en numerosos países y mantiene una sede en la estación de tren de Nara, escenario en 2022 del atentado que costó la vida al ex primer ministro japonés Shinzo Abe.

A raíz de aquel ataque, la organización quedó bajo un intenso escrutinio público después de conocerse que el principal sospechoso era hijo de una mujer vinculada a la secta y que, según el propio autor del tiroteo, había sido víctima de una estafa por parte de la misma.