El opositor Bobi Wine afirma disponer de “pruebas” de un fraude que habría otorgado la victoria a Museveni en Uganda

Bobi Wine denuncia fraude en las presidenciales de Uganda, asegura tener pruebas y llama a protestas pacíficas contra la victoria de Museveni.

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El cantante, político y opositor ugandés Bobi Wine durante una entrevista para Europa Press, en el Impact Hub, a 20 de junio de 2023, en Madrid (España) Diego Radamés - Europa Press

El cantante, político y opositor ugandés Bobi Wine durante una entrevista para Europa Press, en el Impact Hub, a 20 de junio de 2023, en Madrid (España) Diego Radamés - Europa Press

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El principal rival opositor en las presidenciales de Uganda, Robert Kyagulanyi, ha declarado que posee “pruebas” de un fraude electoral destinado a asegurar la victoria del actual presidente, Yoweri Museveni, quien habría obtenido un séptimo mandato con cerca del 72% de los votos, de acuerdo con los datos difundidos por la comisión electoral del país africano.

“Rechazamos lo que declare Simon Byabakama (el presidente de la comisión electoral), dado que estos llamados resultados son falsos y no reflejan en modo alguno lo que pasó en los colegios electorales”, ha manifestado el candidato opositor, conocido popularmente como Bobi Wine, en una entrevista a la cadena qatarí Al Yazira, realizada desde un lugar que no ha querido revelar.

El dirigente de la Plataforma de Unidad Nacional ha insistido en que cuenta con “pruebas” de que el proceso fue manipulado. “Cortaron internet. Esta vez no fue la Policía o el Ejército, sino funcionarios de la comisión electoral los que marcaron papeletas en favor de Museveni”, ha añadido, antes de sostener que su formación dispone de “vídeos” donde se aprecia claramente cómo se llevan a cabo estas prácticas.

“El presidente de la comisión electoral anunció unos resultados que nadie sabe de dónde salen”, ha remachado Bobi Wine, que ha instado a la ciudadanía a sumarse a “protestas no violentas y legalmente aceptadas”. “Eso implica protestar, rechazar el abuso de la democracia y luchar contra cualquier subversión de la democracia”, ha expuesto.

“Pueden ser protestas en las calles. Algunos de nosotros empezamos a protestar alzando la bandera nacional. Otros pueden protestar quedándose en casa”, ha señalado el opositor, que ha descartado recurrir a los tribunales para impugnar los resultados, al considerar que “el sistema judicial en Uganda no es independiente”.

En esta línea, ha advertido de que reconocer los resultados equivaldría a “resignarse a la esclavitud” y ha justificado su marcha del domicilio familiar, después de que su partido denunciara que se encontraba bajo arresto domiciliario, extremo que las autoridades ugandesas han negado.

“Mis motivos para no estar en casa son poder hablarle al mundo. Si estuviera en mi vivienda, no habría acceso a mi persona”, ha explicado. “Me encantaría estar en mi casa. No me he cambiado de ropa desde hace días. Quiero estar en casa. Quiero ser libre. Quiero ocuparme de mi gente. Pero el Ejército y la Policía han tomado mi casa”, ha asegurado.

El opositor ha indicado además que actualmente “no sabe” dónde se encuentra su familia y ha responsabilizado a las fuerzas de seguridad de la muerte de diez manifestantes en Butambala, al sur de la capital, Kampala, en choques registrados durante la jornada electoral del 15 de enero. “También hubo muertos en Iganda y muchas personas fueron asesinadas en Kawempe y muchos otros lugares”, ha concluido.

Museveni, de 81 años y en el poder desde 1986, concurrió a estos comicios como aspirante del partido oficialista, el Movimiento Nacional de Resistencia (NRM), que busca conservar su amplia mayoría en el Parlamento, donde actualmente controla 336 de los 529 escaños, frente a los 57 que ostenta la Plataforma de Unidad Nacional (NUP) de Bobi Wine.

La campaña electoral ha estado rodeada de acusaciones de abusos y vulneraciones de Derechos Humanos por parte de las fuerzas de seguridad, lo que llevó a Naciones Unidas a advertir de que la votación se celebraría en un clima de “represión generalizada e intimidación”, y a exigir a Kampala que garantizara un proceso “libre y seguro”.