El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha alertado este viernes de que se verá obligado a frenar la distribución de ayuda humanitaria en Somalia a partir de abril si no consigue nuevos fondos para sostener sus operaciones, advirtiendo de que los recursos disponibles podrían agotarse “en semanas”, en plena “una de las crisis de hambre más complejas en los últimos años”.
En un comunicado, el organismo de la ONU ha explicado que precisa “urgentemente” 95 millones de dólares (unos 80,7 millones de euros) para continuar asistiendo a la población con mayor inseguridad alimentaria entre marzo y agosto de 2026. Sin esta inyección económica, ha remarcado, se verá abocado a paralizar sus programas ya en abril.
El llamamiento del PMA se produce tras la declaración de una emergencia nacional por la sequía, causada por la falta de agua, las malas cosechas y los desplazamientos masivos, un escenario que evoca la crisis de 2022, cuando se evitó una hambruna gracias a la llegada de financiación internacional que permitió mantener el flujo de ayuda humanitaria en Somalia.
El organismo ha incidido en que el país sufre una grave crisis alimentaria, resultado de dos estaciones de lluvias consecutivas fallidas, el conflicto y la reducción de los aportes internacionales. Esta combinación ha llevado a que alrededor de una cuarta parte de la población, cerca de 4,4 millones de personas, se sitúe en niveles de inseguridad alimentaria de crisis o peores, con casi un millón padeciendo “hambruna grave”.
“La situación se está deteriorando a un ritmo alarmante. Las familias han perdido todo y muchas están siendo empujadas al abismo”, ha manifestado el director de Preparación para Emergencias y Respuesta del PMA, Ross Smith, quien ha recalcado que “sin un apoyo inmediato a nivel de alimentos de emergencia, las condiciones empeorarán rápidamente”.
“Estamos a las puertas de un momento decisivo; sin una acción urgente, es posible que no podamos llegar a tiempo a los más vulnerables, la mayoría de ellos mujeres y niños”, ha añadido. Smith ha recordado además que “el PMA demostró en 2022 que, cuando hay recursos, se pueden incrementar rápidamente las actividades y llegar a la gente en el momento de mayor necesidad”.
En la misma línea, ha advertido de que “se está otra vez ante ese momento crítico”. “Si nuestra ya reducida asistencia termina, las consecuencias humanitarias, de seguridad y económicas serán devastadoras, con el impacto de las consecuencias más allá de las fronteras de Somalia”, ha señalado, antes de subrayar que “el PMA y sus socios están preparados para actuar, pero necesitan apoyo urgente para evitar una catástrofe prevenible”.
El PMA, principal actor humanitario en Somalia, afronta una grave falta de financiación que le ha obligado a recortar de forma drástica el alcance de sus programas: el número de beneficiarios de asistencia alimentaria ha pasado de 2,2 millones a comienzos de 2025 a algo más de 600.000 en la actualidad, lo que implica que solo puede ayudar “solo a una de cada siete personas en situación de necesidad”.
Los proyectos de nutrición también se han visto mermados: la cobertura ha caído de cerca de 400.000 mujeres embarazadas, lactantes y niños pequeños en octubre de 2025 a únicamente 90.000 en diciembre. Según ha avisado el organismo, estas intervenciones podrían quedar completamente suspendidas en menos de dos meses si no se concreta el respaldo financiero de los donantes internacionales.