El presidente de Letonia, Edgars Rinkevics, ha encargado al dirigente opositor del partido Lista Unida, Andris Kulbergs, que intente articular un nuevo Ejecutivo después de la renuncia presentada el jueves por la primera ministra Evika Silina, en un contexto marcado por la cercanía de las elecciones parlamentarias de octubre.
“El señor Kulbergs cuenta con todo mi apoyo y confianza”, ha señalado Rinkevics en una comparecencia ante los medios celebrada la tarde del sábado en Riga.
La formación Lista Unida, encabezada por Kulbergs, se encuentra actualmente en la oposición frente a la coalición tripartita que sostiene al Gobierno saliente. “Dados los recientes acontecimientos, creo que el Gobierno debería estar formado por miembros del partido de la oposición”, ha añadido el jefe del Estado, que también ha reconocido que prevé un “camino difícil” debido al fuerte aumento de la tensión política registrado en los últimos días.
Ante la gravedad del momento, Rinkevics ha fijado como plazo máximo el 25 de mayo para que Kulbergs le presente un informe detallado sobre el avance de las conversaciones para crear una nueva coalición, el posible reparto de carteras entre las distintas fuerzas y un primer borrador de la declaración de Gobierno. Habitualmente, este tipo de negociaciones se prolongan durante varias semanas.
La crisis se desencadenó cuando Silina cesó el pasado fin de semana al ministro de Defensa, Andris Spruds, después de que dos drones ucranianos, procedentes de Rusia, penetraran en territorio letón y detonaran en una instalación de almacenamiento de petróleo.
El Ejército letón aseguró que no detectó los aparatos durante su incursión desde Rusia. Silina responsabilizó a Spruds por no haber impulsado con la suficiente rapidez el desarrollo de sistemas antidrones.
Como reacción, el partido Progresista, al que pertenece Spruds, retiró el miércoles su respaldo al Ejecutivo de Silina, dejándolo sin mayoría en el Parlamento y abriendo la puerta a una moción de censura que finalmente ha desembocado en su dimisión.
En caso de que Kulbergs consiga cerrar un acuerdo para una nueva coalición estable y presentar un gabinete de ministros, deberá someterlo al voto del Saeima, el Parlamento letón. La fragmentación de fuerzas y el clima de confrontación política convierten la obtención de una mayoría funcional en un reto especialmente complejo.