El primer ministro australiano rechaza impulsar un referéndum sobre la monarquía

Albanese cierra la puerta a un nuevo referéndum sobre la monarquía en Australia pese a declararse republicano y tras el reciente escándalo del príncipe Andrés.

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El primer ministro de Australia, Anthony Albanese Lukas Coch/AAP/dpa

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El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, ha descartado este viernes la opción de promover un nuevo referéndum sobre la monarquía, después de que la cuestión volviera a situarse en el centro del debate público tras el arresto y posterior puesta en libertad, pocas horas después, del expríncipe británico Andrés Mountbatten-Windsor en el marco de las pesquisas por sus vínculos con el fallecido empresario y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

Albanese, que en distintas ocasiones ha expresado su respaldo a la transformación del país en una república, ha señalado que la detención de Andrés de Inglaterra ha supuesto una "caída en desgracia" para el miembro de la Casa Real británica.

Pese a ello, el dirigente laborista ha rechazado abrir ahora una consulta sobre la permanencia de Carlos III como jefe de Estado de Australia y ha recordado el fracaso del referéndum celebrado en 2023 sobre los derechos de los pueblos indígenas, una iniciativa que él mismo defendió públicamente.

"Soy republicano, pero ya hemos tenido un referéndum en esta legislatura. Los referéndum son difíciles en Australia", ha aseverado Albanese en una entrevista al diario británico "The Guardian", al ser cuestionado sobre si contempla promover un nuevo plebiscito sobre la forma de Estado.

El jefe del Gobierno australiano ha añadido, además, que mantiene una relación cordial con Carlos III, aunque ha recalcado que ello "no quita que siga creyendo que debe haber un jefe de Estado australiano". Australia fue colonia británica durante más de cien años y alcanzó su independencia de facto en 1901. En 1999, los ciudadanos australianos estuvieron cerca de aprobar en referéndum la retirada de Isabel II de Inglaterra como jefa de Estado, un puesto que habría pasado a ser designado por el Parlamento nacional.