El llamado ‘zar de las fronteras’ de Estados Unidos, Tom Homan, ha defendido este domingo que, aunque personalmente no es partidario de que los agentes federales cubran su rostro con máscaras, considera necesario que las utilicen porque “tienen que protegerse” de las posibles agresiones a las que se enfrentan en sus controvertidas operaciones antimigración, vinculadas a la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis.
“A mí tampoco me gustan las mascarillas”, ha señalado en una entrevista recogida por la cadena CBS, antes de recalcar que los agentes “tienen que protegerse” y de sostener que “las agresiones contra agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) han aumentado un 1500%, mientras que las amenazas contra ellos han aumentado un 8000%”, sin aportar datos concretos sobre el origen de esas cifras ni el periodo al que se refieren.
Al mismo tiempo, Homan ha vuelto a arremeter contra las denominadas ciudades santuario —municipios que limitan su colaboración con el Gobierno federal en la aplicación de las estrictas políticas migratorias—, a las que culpa de estar extendiendo “amenazas a la seguridad pública”.
En este sentido, ha puesto como ejemplo el procedimiento que, a su juicio, debería seguirse: “En lugar de arrestar a un delincuente en la cárcel, un agente arresta a un delincuente extranjero en la seguridad de una cárcel, lo cual es más seguro para los agentes, para los extranjeros y para la comunidad. Los liberan en la calle. Ahora tienen que enviar un equipo completo de seis o siete personas”, ha manifestado, criticando que se deje en libertad a estos detenidos.
Homan ha descrito esta estrategia como “la victoria” de la Administración de Donald Trump en Minnesota: “Podemos arrestar a esa amenaza a la seguridad pública en la cárcel, lo que significa que no tenemos que enviar a seis o siete personas a buscarla. Así que espero que otras ciudades santuario observen lo que sucedió en Minnesota y cómo llegamos a esta situación”, ha defendido, instando a otros territorios a seguir el mismo modelo.
Sus declaraciones se producen en el segundo día de un nuevo cierre parcial del Gobierno federal, provocado por la falta de consenso sobre la financiación del Departamento de Seguridad Nacional. El departamento que encabeza Kristi Noem se ha situado en el centro de la polémica en los últimos meses, especialmente tras la muerte por disparos de agentes de dos ciudadanos estadounidenses, ambos de 37 años, en el marco de las operaciones antimigratorias en el estado de Minnesota.
Entre las condiciones planteadas por los demócratas para desbloquear los fondos al organismo figuran la obligación de que los agentes de inmigración lleven cámaras corporales e identificación visible, la prohibición de usar máscaras, el fin de la discriminación racial y la exigencia de órdenes judiciales para efectuar detenciones en propiedades privadas.