El primer ministro británico, Keir Starmer, reconoció este lunes la existencia de “frustración” hacia su figura tras los malos resultados del Partido Laborista en las elecciones municipales, aunque descartó presentar su dimisión y se comprometió a revertir la situación. Insistió en que, si abandonara el cargo ahora, solo “sumirá en el “caos” a Reino Unido.
“Hay frustración en todo el país con el 'statu quo', que no está funcionando. Hay frustración porque la política no está funcionando para demasiada gente. Y sí, también hay cierta frustración conmigo; lo reconozco”, afirmó Starmer en una rueda de prensa dedicada a analizar el retroceso laborista en los comicios locales, en los que la formación de ultraderecha Reform, liderada por Nigel Farage, logró avanzar posiciones.
Giro a la acción del Ejecutivo y del Partido Laborista
El jefe del Gobierno subrayó que este malestar ciudadano se ha ido “acumulando durante muchísimos años entre personas que sienten que sus vidas no están mejorando”, por lo que reiteró su intención de dar un giro tanto a la acción del Ejecutivo como al rumbo interno del Partido Laborista, en el que los resultados han reavivado las dudas sobre su liderazgo.
“No voy a ocultar el hecho de que tengo detractores, incluso dentro de mi propio partido. Y tampoco voy a ocultar el hecho de que tengo que demostrarles que están equivocados. Y lo haré”, sostuvo, recordando que sus críticos ya cuestionaron su capacidad para imponerse en las elecciones de julio de 2024. “Tuve quienes decían que no podíamos cambiar este partido y convertirlo en un partido capaz de ganar unas elecciones. Y les demostré que estaban equivocados”, añadió.
Starmer rechazó tajantemente la posibilidad de dimitir y contrapuso su postura con la etapa reciente de los conservadores, marcada por una sucesión de cuatro primeros ministros en cinco años, entre 2019 y 2024, que, a su juicio, agravó los problemas del país. “Asumo la responsabilidad de no haberme marchado, de no haber sumido a nuestro país en el caos en el que los conservadores lo hundieron una y otra vez, un caos que causó un daño duradero a este país”, afirmó, remarcando que a los laboristas “nunca se le perdonaría volver a infligirle eso al país”.
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Recuperar la confianza juvenil y recomponer lazos con Europa
En su intervención, el primer ministro admitió que parte del desgaste de su Gobierno obedece a la desafección de los jóvenes, que consideran que se les “ha fallado muchísimo”, en especial en lo relativo a las oportunidades laborales y al acceso a la vivienda.
Ante este escenario, defendió la necesidad de ofrecer “esperanza” a las nuevas generaciones y la perspectiva de un “futuro mejor”, ligando ese objetivo a un acercamiento más estrecho a Europa para que “puedan trabajar, viajar y estudiar” con mayor facilidad. Recordó que estas posibilidades se vieron mermadas tras la salida de Reino Unido de la Unión Europea, consumada a comienzos de 2020.
“El último gobierno estuvo definido por la ruptura de nuestra relación con Europa. Este gobierno laborista estará definido por la reconstrucción de nuestra relación con Europa, por situar a Gran Bretaña en el corazón de Europa”, declaró, defendiendo que este giro reforzará la economía, el comercio y la defensa británicas.
Starmer reivindicó que la “apuesta laborista” pasa por situarse “hombro con hombro” con los países que “más comparten los intereses y valores” de Reino Unido. “Para nuestros jóvenes significa también algo más, porque el Brexit les arrebató la posibilidad de trabajar, estudiar y vivir fácilmente en Europa”, señaló.
El líder laborista avanzó que en la próxima cumbre con la UE, aún sin fecha fijada, pretende marcar “una nueva dirección”. “Quiero ofrecer algo mejor a nuestros jóvenes, devolverles esa esperanza, esa libertad y ese sentido de las posibilidades”, subrayó, planteando que “un ambicioso programa de experiencias juveniles” forme parte central del nuevo acuerdo con Bruselas. Presentó este plan como “símbolo de una relación más fuerte y de un futuro más justo con los aliados más cercanos”.