Aunque se trata de un principio con más de dos siglos de historia, su invocación vuelve a tener consecuencias directas sobre el equilibrio geopolítico en América Latina y sobre el papel de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Qué es la Doctrina Monroe: origen y formulación histórica
La Doctrina Monroe fue expuesta por primera vez el 2 de diciembre de 1823 por el entonces presidente estadounidense James Monroe, durante su discurso anual ante el Congreso. Su planteamiento respondía al contexto de la época: la independencia de la mayoría de las colonias españolas en América y el temor a que las potencias europeas intentaran recuperar influencia en el continente.
El principio básico podía resumirse en la conocida expresión “América para los americanos”, refiriéndose a los estadounidenses y con dos mensajes claros:
- Las potencias europeas no debían intervenir ni colonizar en el hemisferio occidental.
- Estados Unidos consideraría cualquier injerencia externa como una amenaza directa a su seguridad.
En su formulación original, la doctrina tenía un carácter defensivo y declarativo, ya que Estados Unidos carecía entonces de la capacidad militar necesaria para imponerla por la fuerza.
De principio ignorado a pilar de la hegemonía estadounidense
Durante gran parte del siglo XIX, la Doctrina Monroe fue frecuentemente ignorada por las potencias europeas, como ocurrió en la segunda intervención francesa en México. Sin embargo, a comienzos del siglo XX, con el ascenso de Estados Unidos como potencia global, el principio comenzó a aplicarse de forma efectiva y a reinterpretarse.
Desde entonces, sirvió de base para:
- Intervenciones en Centroamérica y el Caribe.
- Influencia política y económica durante la Guerra Fría.
- Presiones diplomáticas y bloqueos frente a gobiernos considerados hostiles.
Presidentes como Theodore Roosevelt, John F. Kennedy o Ronald Reagan recurrieron a la Doctrina Monroe, adaptándola a distintos contextos históricos, desde la contención del comunismo hasta la seguridad estratégica regional.
La reinterpretación multilateral y su evolución reciente
Tras la Segunda Guerra Mundial, y especialmente en 1933, bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt, Estados Unidos impulsó una lectura más multilateral y menos intervencionista, puesto que el nuevo orden tras la Segunda Guerra Mundial lo requería. Esto cristalizó en la creación de la Organización de los Estados Americanos y, en ese marco, la doctrina pasó a entenderse por quienes la utilizaban como un principio de cooperación hemisférica más que como una justificación para la acción unilateral.
Sin embargo, en el siglo XXI, la Doctrina Monroe ha sido revisada, cuestionada o reactivada de forma intermitente, en función de los intereses estratégicos de Washington y del contexto internacional, .
Por qué Trump recupera ahora la Doctrina Monroe
Donald Trump habría devuelto la Doctrina Monroe al primer plano para respaldar su política hacia Venezuela y enviar un mensaje inequívoco al resto de América Latina. Según el presidente estadounidense, el principio había sido “olvidado durante demasiado tiempo” y su Administración lo ha convertido en eje de su nueva estrategia de Seguridad Nacional, aunque no explicitamente.
Tras la detención de Maduro, Trump afirmó que la operación debía entenderse como un “aviso” al resto del hemisferio, citando de forma expresa a Cuba y Colombia, y subrayando que Estados Unidos no tolerará gobiernos alineados con potencias rivales o considerados una amenaza para su seguridad.
Venezuela como caso paradigmático para Washington
Para la Casa Blanca, Venezuela representa un ejemplo claro de los supuestos que, según Trump, justifican la aplicación contemporánea de la Doctrina Monroe:
- Un gobierno acusado de narcotráfico y terrorismo.
- Alianzas estratégicas con actores considerados hostiles por Estados Unidos.
- Un impacto directo, según Washington, en la seguridad interior estadounidense.
En este marco, la intervención en Venezuela no se presenta como una guerra convencional, sino como una acción de control hemisférico, coherente con una reinterpretación moderna de la doctrina.
Críticas internacionales y choque con el Derecho Internacional
La invocación explícita de la Doctrina Monroe ha provocado reacciones críticas en la comunidad internacional. Varios gobiernos latinoamericanos la consideran una justificación del intervencionismo, mientras que expertos en Derecho Internacional cuestionan su compatibilidad con los principios de la Naciones Unidas.
Varios países europeos han advertido de que este enfoque puede incrementar la inestabilidad regional y empujar a América Latina hacia una lógica de bloques y zonas de influencia que choca con el multilateralismo contemporáneo.
Qué implica hoy la Doctrina Monroe en la política exterior de EE. UU.
La referencia de Trump a la Doctrina Monroe no es meramente simbólica. Marca un cambio doctrinal explícito en la política exterior estadounidense, con implicaciones claras:
- Mayor presión política y diplomática sobre gobiernos latinoamericanos considerados “desalineados”.
- Refuerzo del papel militar y estratégico de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
- Un mensaje disuasorio: lo ocurrido en Venezuela puede repetirse en otros escenarios, como ha recordado a Cuba o Colombia.
Dos siglos después de su formulación, la Doctrina Monroe vuelve así a ser un instrumento central del poder estadounidense, reinterpretado para un contexto global marcado, además, por la tensión con Europa. Queda por ver si la Doctrina Monroe, referida al continente americano, no deja de tener una audaz y más extensa puesta al día, lo que podría explicar las tensiones ahora mismo por Groenlandia.