El Ejército de Estados Unidos ha comunicado este miércoles el envío de su portaaviones Nimitz al mar Caribe, en un momento de creciente tensión, presiones diplomáticas y amenazas dirigidas contra Cuba y las autoridades de la isla.
“¡Bienvenido al Caribe, grupo de ataque del portaaviones Nimitz!”, ha indicado el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) en un mensaje difundido en redes sociales, en el que ha subrayado que el USS Nimitz “ha demostrado su destreza en combate en todo el mundo, garantizando la estabilidad y defendiendo la democracia desde el estrecho de Taiwán hasta el golfo Pérsico”.
A continuación, el mando militar norteamericano ha descrito al portaaviones USS Nimitz como “el paradigma de la preparación y la presencia, de un alcance y letalidad sin igual, y de la ventaja estratégica”, una valoración que ha hecho extensiva a la unidad de aviación naval Ala Aérea Embarcada, al destructor USS Gridley y al buque logístico de aprovisionamiento USNS Patuxent.
Este movimiento se produce en un contexto de endurecimiento del cruce de declaraciones entre Washington y La Habana. Este mismo miércoles, tras la imposición de nuevas sanciones de Estados Unidos contra el Gobierno cubano, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha planteado al pueblo de la isla establecer una “nueva relación” directa, al margen de las autoridades, a las que ha acusado de “saquear miles de millones de dólares” mediante empresas como el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), un conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas de Cuba.
“Mientras ustedes sufren, estos empresarios tienen 18.000 millones de dólares en activos y controlan el 70% de la economía de Cuba (...) Todo pasa por sus manos”, dijo horas antes Rubio en un mensaje en vídeo en español difundido en redes sociales, añadiendo que, en su opinión, “la verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni alimentos (en la isla) es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo”.
En paralelo, también este miércoles, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha imputado al expresidente cubano Raúl Castro por el derribo en 1996 de dos avionetas civiles en aguas internacionales pertenecientes a la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate, un suceso en el que murieron tres ciudadanos estadounidenses y un residente en el país norteamericano.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha interpretado esta acusación como un intento de “justificar” una posible agresión militar contra el país caribeño y como una “evidencia” de la “soberbia y la frustración” que, según ha sostenido, “le provoca a los representantes del imperio, la inquebrantable firmeza de la Revolución cubana y la unidad y fortaleza moral de su liderazgo”.