El Ejecutivo de Estados Unidos ha ratificado que reanudará las conversaciones con Irán sobre su programa nuclear en territorio omaní, después de que Teherán hiciera público el miércoles el lugar y la fecha del encuentro y tras varios días de conjeturas sobre la posibilidad de que Washington diera marcha atrás a última hora y optara por no presentarse.
Fuentes del Departamento de Estado indicaron a Europa Press que la decisión se ha tomado después de que varios países de la región instaran el miércoles a la Administración de Donald Trump a no mantener sus amenazas de retirarse de la cita y a que la delegación acudiera para escuchar directamente la posición de las autoridades iraníes.
De este modo, al menos nueve Estados de Oriente Próximo habrían mantenido contactos con el Gobierno estadounidense para expresar su rechazo a una eventual cancelación de la reunión en Omán, que se celebra en un contexto marcado por las advertencias de Trump sobre un posible ataque contra Irán si no acepta sus condiciones.
La confirmación desde Washington se ha producido pocas horas después de que el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, señalara en un breve mensaje en redes sociales que “está previsto que las conversaciones nucleares con Estados Unidos se celebren en Mascate alrededor de las 10.00 horas (hora local) del viernes”.
Medios iraníes, citando a fuentes oficiales, habían avanzado con anterioridad que la delegación estadounidense estará encabezada por el especial estadounidense, Steve Witkoff, mientras que por parte iraní liderará el encuentro el propio titular de Exteriores.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, apuntó el miércoles que para que el diálogo entre Washington y Teherán resulte “significativo” deberán tratarse cuestiones esenciales, como el programa de misiles balísticos de Irán, su apoyo a “organizaciones terroristas” en la región o “el trato a su propia población en el marco de las protestas en el país”.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, dio el martes luz verde a la apertura de negociaciones con Estados Unidos, siempre que se desarrollen en “un contexto propicio” y “libre de amenazas y expectativas irrazonables”, en alusión al rechazo de Teherán a que la agenda incluya asuntos ajenos a su programa nuclear, como su proyecto balístico o sus políticas internas.
Trump, que inicialmente llegó a amenazar con una acción militar por la represión de las últimas protestas en Irán, pasó después a centrar sus advertencias en el programa nuclear iraní, que Teherán insiste en que tiene fines exclusivamente civiles y que se vio gravemente afectado por los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, en los que murieron más de 1.100 personas en el país.
Hasta ahora, Irán ha mantenido su recelo a retomar el diálogo con Washington a causa de dicha ofensiva, ejecutada en pleno proceso diplomático entre ambos países para cerrar un nuevo pacto nuclear, después de que el acuerdo firmado en 2015 quedara prácticamente desmantelado tras la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018.