Fallece en un hospital de La Haya Félicien Kabuga, principal financiador del genocidio de Ruanda de 1994

Muere en La Haya Félicien Kabuga, millonario considerado el gran financiador del genocidio de Ruanda, mientras esperaba su posible libertad condicional.

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Félicien Kabuga (archivo) Europa Press/Contacto/James Wakibia
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El Mecanismo Residual para los Tribunales Penales Internacionales (MRTPI) ha comunicado este sábado el fallecimiento de Félicien Kabuga, empresario millonario señalado como el principal financiador del genocidio de Ruanda de 1994, en el que fueron asesinados más de 800.000 tutsis y hutus moderados en apenas 100 días.

“El señor Félicien Kabuga ha fallecido en un hospital de La Haya, en Países Bajos” bajo custodia de la Unidad de Detención de las Naciones Unidas, ha señalado el organismo judicial multinacional en una nota oficial.

El MRTPI ha precisado que las autoridades de Países Bajos ya han sido informadas para que pongan en marcha los procedimientos e investigaciones correspondientes de acuerdo con la normativa holandesa.

La presidenta del MRTPI, la jueza Graciela Gatti Santana, ha ordenado “una investigación completa sobre las circunstancias de la muerte del señor Kabuga” y ha designado al juez Alphons Orie para dirigir dichas pesquisas.

Kabuga, descrito como el “mecenas” del genocidio, estaba acusado de utilizar su considerable fortuna para financiar las matanzas perpetradas por las milicias hutus Interahamwe. Era además propietario de la Radio Televisión Libre de las Mil Colinas (RTLM), desde donde se difundían mensajes de odio contra la comunidad tutsi.

Tras permanecer 26 años huido de la Justicia, Kabuga fue arrestado en 2020 por un equipo de investigadores franceses que lo localizó en un piso de París, donde vivía con una identidad falsa. Sobre él pesaban cargos de genocidio, conspiración para cometer genocidio, incitación al genocidio y crímenes contra la humanidad, entre ellos persecución, exterminio y asesinato.

El juicio se inició el 29 de septiembre de 2022, pero el 7 de agosto de 2023 se determinó que Kabuga no estaba en condiciones de ser juzgado y se ordenó que siguiera bajo custodia de la Unidad de Detención de las Naciones Unidas, a la espera de una previsible excarcelación. En los últimos meses aguardaba su puesta en libertad condicional, supeditada a que algún Estado aceptara recibirlo en su territorio.