La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, se ha trasladado a una vivienda en una base militar en el área de Washington D. C. en las últimas semanas tras enfrentar un incremento significativo de amenazas, tanto de cárteles de la droga como de críticos por su manejo de casos sonados, según fuentes cercanas a la situación citadas por The New York Times y otros medios estadounidenses.
El movimiento responde a advertencias de agencias federales de seguridad que detectaron un aumento de riesgos para la fiscal general, incluida una escalada de amenazas tras la captura y procesamiento del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en enero de 2026, por cargos vinculados al narcotráfico y el narco‑terrorismo.
Bondi abandonó su apartamento en Washington y se instaló en una vivienda segura dentro de una base militar para reforzar su protección, aunque su oficina ha solicitado que no se revele la ubicación específica por motivos de seguridad.
Amenazas de cárteles y críticas por el caso Epstein
Parte de las amenazas que habrían motivado la mudanza están relacionadas con la lucha contra los cárteles de la droga transnacionales, como el Cártel de Sinaloa, que han sido objeto de acciones agresivas por parte del Departamento de Justicia bajo la dirección de Bondi. Esto ha generado riesgos crecientes derivados de grupos criminales enfocados en el tráfico de fentanilo y otras drogas hacia Estados Unidos.
Además, Bondi ha recibido críticas por su gestión de los archivos relacionados con el caso Jeffrey Epstein, incluidos reclamos por la demora en la publicación completa de documentos, lo que ha alimentado el descontento entre ciertos sectores del público y de activistas.
Tendencia entre altos funcionarios
La fiscal general se suma a varios altos cargos de la administración Trump que, por motivos de seguridad, también han optado por residir en viviendas fuertemente protegidas dentro de instalaciones militares próximas a la capital. Entre ellos figuran el secretario de Estado Marco Rubio, el asesor principal Stephen Miller, la secretaria de Defensa Pete Hegseth y la exsecretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem.