La Confederación de los Pueblos del Kurdistán (KCK), plataforma que integra a diversas formaciones políticas kurdas en Turquía, Siria, Irak e Irán, ha hecho un llamamiento a “resistir” y “fortalecerse” frente a los ataques de fuerzas vinculadas al Gobierno de Damasco en el noreste de Siria, tras manifestar las autoridades sirias su disposición a retomar el control de esta región.
El miembro del Consejo Ejecutivo del KCK, Mustafa Karasu, ha denunciado que “En Rojava (Administración Autónoma para el Norte y el Este de Siria) y en el norte y este de Siria, comenzando por Sheij Maqsud, se está llevando a cabo un ataque destinado a la deskuridificación. Este ataque de deskuridificación que se está ejecutando es un ataque genocida contra todos los kurdos”.
Karasu ha subrayado que esta ofensiva afecta al conjunto del pueblo kurdo “en las cuatro partes de Kurdistán”, puesto que “se está llevando a cabo una política de genocidio contra el pueblo kurdo”. “No se trata solo de un ataque contra los kurdos en Rojava. Es un ataque contra la voluntad de libertad y la voluntad de existir de todo nuestro pueblo en todo Kurdistán”, ha insistido.
Al mismo tiempo, ha reclamado a las comunidades árabes de la zona que “no caigan en el juego” de las fuerzas alineadas con Damasco, a las que el KCK asocia con el grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham (HTS), organización que lideró la ofensiva rebelde que culminó en 2024 con el derrocamiento del régimen de Bashar al Assad y la llegada de su dirigente, Ahmed al Shara, a la presidencia de transición.
Según Karasu, “HTS y ciertas fuerzas quieren enfrentar a kurdos y árabes entre sí. Quieren crear hostilidad hacia los kurdos entre los árabes. Esto es verdaderamente despreciable. Los árabes que huían de la guerra en Siria llegaron a las regiones donde vivían los kurdos, y los kurdos siempre los acogieron”, tal y como ha recogido la agencia de noticias ANF.
En esta línea, el responsable del KCK ha apelado también a las “fuerzas democráticas revolucionarias” que en 2015 contribuyeron a expulsar a los combatientes de Estado Islámico de Kobane —una de las tres principales ciudades kurdas de Siria— para que asuman de nuevo un “papel” activo ante la reanudación de los choques armados.
Este posicionamiento llega después de que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) hayan pedido a los kurdos de todo el mundo, tanto dentro como fuera de las fronteras del Kurdistán histórico, que se sumen a la “resistencia” frente a la ofensiva militar del Ejército sirio y de las milicias que lo respaldan contra los territorios autónomos de mayoría kurda en el noreste del país.
Paralelamente, el Gobierno sirio anunció el domingo un acuerdo de alto el fuego que contempla la integración de las estructuras militares y civiles de la Administración Autónoma para el Norte y el Este de Siria (AANES) en las instituciones centrales de Damasco, lo que en la práctica implica su disolución como entidad diferenciada, a cambio de la incorporación de parte de la cúpula de las FDS en las Fuerzas Armadas sirias.
En las últimas horas se han producido nuevos choques entre el Ejército sirio y las FDS, que este lunes se han responsabilizado mutuamente de la liberación de presos de Estado Islámico recluidos en prisiones del este del país que hasta ahora estaban bajo control de las FDS, entre ellas la cárcel de Al Shaddadi, situada en el sur de la gobernación de Al Hasaka.
La población kurda está distribuida entre Turquía, Irán, Irak y Siria y suma alrededor de 40 millones de personas. En el plano institucional, solo cuenta con un reconocimiento oficial y cierto nivel de autogobierno en la región autónoma del Kurdistán iraquí.