El Gobierno de Hong Kong ha planteado este martes una reforma legal para prohibir fumar en las áreas donde se lleven a cabo trabajos de mantenimiento, reparación o ampliación, a raíz del trágico incendio del rascacielos del barrio de Tai Po en el que perdieron la vida más de 165 personas a finales de noviembre de 2025.
Las autoridades han remitido ya al Parlamento hongkonés las enmiendas necesarias para extender este veto a todas las zonas de obras de la región administrativa especial china, después de lo que fue el peor incendio registrado en el territorio en décadas.
El suceso, que desencadenó una grave crisis para el Ejecutivo hongkonés, se originó cuando las llamas se propagaron con rapidez por siete de los ocho bloques residenciales del amplio complejo de Wang Fuk, dejando una estampa devastadora y centenares de víctimas y damnificados.
El fuego comenzó mientras se ejecutaban trabajos de reparación en los alrededores. Un comité de investigación concluyó en marzo que la causa más probable del siniestro estaba vinculada al hábito de los trabajadores de fumar sobre los andamios. De hecho, varios vecinos habían denunciado previamente que muchos obreros fumaban durante las obras.
Con la nueva normativa se pretende fijar “obligaciones claras a los contratistas en estas zonas para que prohíban a los trabajadores fumar”, según ha señalado el Gobierno en un comunicado en el que subraya la necesidad de “reducir el riesgo de incendio y salvaguardar la seguridad de los empleados y de la población”.
El incendio se convirtió en el más mortífero desde 1948 en Hong Kong, cuando una explosión seguida de un fuego en un almacén de Shek Tong Tsui causó al menos 176 fallecidos.