El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha informado este viernes de la puesta en marcha de una comisión conjunta con el Ejecutivo eslovaco para evaluar la situación del oleoducto Druzhba, infraestructura situada en el centro de las últimas fricciones con Ucrania, a la que acusan de haber atacado la tubería que garantizaba el flujo de petróleo ruso hacia ambos países.
Orbán ha explicado que ha alcanzado un entendimiento con su homólogo eslovaco, Robert Fico, lo que hará posible examinar en detalle el estado del oleoducto, según ha precisado en un mensaje publicado en sus perfiles en redes sociales.
En este contexto, ha reclamado al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, que autorice el acceso al territorio ucraniano de “inspectores de esta nueva comisión bilateral y reanudar el funcionamiento del oleoducto”, mientras que Kiev mantiene que la instalación fue alcanzada por las fuerzas rusas.
La controversia se originó a finales de enero, cuando el Gobierno ucraniano optó por detener el envío de crudo a través de esta ruta hacia Eslovaquia y Hungría debido a los supuestos desperfectos detectados en la conducción, una decisión que ha provocado duras críticas desde Budapest y Bratislava, que en términos generales se han distanciado de la postura dominante en la Unión Europea a la hora de encarar la invasión rusa de Ucrania, especialmente por motivos energéticos.
Como respuesta, las autoridades húngaras anunciaron la paralización del suministro de diésel a Ucrania como represalia y han bloqueado el 20.º paquete de sanciones de la Unión Europea contra Rusia, entre otras medidas.
Por otro lado, Fico manifestó el miércoles que es “poco realista” confiar en que el envío de petróleo a través del oleoducto pueda retomarse a comienzos de marzo, fecha inicialmente prevista para la reanudación del servicio.