El Ejecutivo iraquí ha informado de que este jueves quedará finalizado el proceso de recepción de los 7.000 reclusos vinculados al grupo yihadista Estado Islámico que están siendo enviados desde prisiones situadas en Siria y administradas por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), en el marco del acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Damasco y las autoridades kurdas semiautónomas del norte y noreste del país árabe.
El titular de Justicia de Irak, Jaled Shuani, declaró a la cadena de televisión kurda Rudaw que entre los trasladados figuran mandos destacados de la organización yihadista, a los que calificó como "extremadamente peligrosos" y precisó que proceden de alrededor de 60 países, aunque la mayoría son de nacionalidad siria.
Shuani subrayó que se prevé que los movimientos se den por concluidos en las próximas horas y confirmó que "todos ellos han sido ubicados en una prisión en Bagdad". Añadió que "Ninguno de ellos será trasladado a la región del Kurdistán" y remarcó que "las fuerzas de la coalición internacional (contra Estado Islámico) paga por su traslado y detención".
El ministro explicó que "Ha sido creado un equipo de seguridad para supervisar su traslado y entrega al Ministerio de Justicia. Todos sus miembros son iraquíes. En el lado sirio, las fuerzas estadounidenses son las responsables de llevar a cabo la operación", al tiempo que indicó que todos los expedientes serán objeto de investigación con vistas a su enjuiciamiento.
En esta línea, recordó que "la ley antiterrorista iraquí afirma claramente que cualquier miembro de una organización terrorista está sujeto a castigo" y que "Estado Islámico es una organización terrorista que llevó a cabo actividades terroristas en Irak", motivo por el que los combatientes extranjeros también comparecerán ante la Justicia iraquí.
El responsable de Justicia recalcó que "No hay necesidad de desarrollar lo que Estado Islámico hizo en Irak, todo el mundo lo sabe. Por ello, según la ley iraquí, la pertenencia a Estado Islámico es un crimen punible con la cadena perpetua", y destacó que entre los recién llegados hay "emires" de la organización, recluidos "en una prisión de máxima seguridad".
Para terminar, desmintió que 2.500 de estos detenidos sean de origen turco y puntualizó que "solo 165" de los presos poseen dicha nacionalidad, aunque admitió que podrían aparecer más casos en el último contingente deportado desde Siria. "Estamos en contacto constante con las autoridades turcas. Expresaron su voluntad de repatriar a sus ciudadanos y los procedimientos serán completados una vez sean finalizadas las investigaciones", concluyó.