La Fiscalía Militar israelí ha resuelto este jueves cerrar, por obstáculos procesales, los procedimientos abiertos contra cinco reservistas señalados por la violación de un preso palestino en el centro de detención de la base militar de Sde Teiman, en el sur del país, adonde fue trasladado en julio de 2024.
El Ministerio Público castrense ha justificado la medida en “la complejidad” de la “infraestructura probatoria existente”, la puesta en libertad del recluso palestino “por razones de seguridad en la Franja de Gaza” en el marco del alto el fuego y las “consecuencias que ello tiene a nivel probatorio”, además de las “dificultades procesales en relación con la transferencia de materiales de investigación pertinentes de la Policía de Israel”.
“La acumulación de todas estas circunstancias excepcionales, y su impacto sobre el derecho básico y fundamental a un juicio justo, exige, a juicio del Procurador General Militar, la anulación del escrito de acusación”, ha indicado el fiscal militar, Itai Ofir, en un documento difundido por el Ejército.
La resolución ha sido trasladada al jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, quien ha ordenado que “se tomen todas las medidas necesarias para evitar incidentes similares en el futuro”. “Tras descubrirse el asunto, todos los oficiales involucrados fueron suspendidos de servicio”, ha subrayado.
El ministro de Defensa, Israel Katz, ha recibido “con beneplácito” la decisión del fiscal militar y ha sostenido que el proceso contra los cinco reservistas fue impulsado por la anterior procuradora, Yifat Tomer Yerushalmi, a la que ha reprochado haber lanzado “calumnias” y aplicado “métodos de investigación de carácter criminal”.
“Me alegra que se haya hecho justicia y que el juicio haya sido cancelado”, ha manifestado en una nota oficial, insistiendo en que el cometido del sistema judicial militar es “proteger” a “soldados que participan heroicamente” en una “guerra contra monstruos crueles” y no “los derechos de los terroristas de Nujba”.
SOBRE EL CASO
El escrito de acusación de la Fiscalía Militar recogía que los cinco soldados, con el apoyo de otros integrantes de una unidad de control antidisturbios, agredieron al preso --que permanecía tumbado, desnudo y cubierto con una manta-- después de registrarlo, pese a que estaba con los ojos vendados y encadenado de pies y manos.
Según esa versión, durante el ataque los militares “golpearon al detenido, lo pisotearon, se subieron sobre su cuerpo y le golpearon en todo el cuerpo”, también con bates, además de arrastrarlo por el suelo y emplear un táser contra él, incluso en la cabeza, mientras “le apuñalaron con un objeto puntiagudo” en una nalga, cerca del ano.
Los informes médicos concluyeron que la paliza ocasionó al prisionero la rotura de siete costillas, una perforación pulmonar, un desgarro rectal y múltiples lesiones en el cuerpo y el rostro, por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en varias ocasiones, recibir transfusiones de sangre y permanecer hospitalizado durante un periodo prolongado.
Yerushalmi presentó su dimisión en octubre de 2025 tras reconocer que filtró un vídeo de los supuestos abusos cometidos por los soldados, en el que estos se protegían con escudos para ocultar su identidad.
La detención de los reservistas desató protestas y llevó a un grupo de manifestantes, entre ellos diputados ultraderechistas, a irrumpir en la base militar de Beit Lid, en el centro de Israel, donde los militares habían sido trasladados para ser interrogados.
Un informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU denunció “torturas” y “violencia sexual” contra palestinos en la prisión de Sde Teiman. Desde el inicio de la ofensiva israelí sobre Gaza, en respuesta a los ataques del 7 de octubre de 2023 perpetrados por Hamás y otras facciones palestinas, Sde Teiman se ha consolidado como un centro de detención para palestinos sospechosos de actividades terroristas.