Las Fuerzas Armadas de Israel llevaron a cabo al menos 25 ataques en siete localidades del sur de Líbano durante la jornada del domingo, a pesar del alto el fuego en vigor desde noviembre de 2024. Hasta el momento, no se han comunicado víctimas mortales.
Antes de uno de los bombardeos sobre una zona residencial de Kefar Hatta, en el distrito de Sidón, el propio Ejército israelí emitió una orden de evacuación previa al ataque contra una "infraestructura" del partido-milicia chií Hezbolá.
Alrededor de una hora más tarde impactaron dos bombas en el área señalada, causando heridas leves a una persona, según informa el diario libanés 'L'Orient-Le Jour'. La aviación israelí lanzó además otros tres proyectiles que no llegaron a detonar.
En el punto atacado se levantan al menos diez edificios en los que residen más de 600 personas y que ya habían sido objetivo el lunes anterior, cuando fue disparado un proyectil que tampoco explotó.
Los primeros ataques del domingo se registraron en la región de Mahmudiyé, en el distrito de Yezín, y en Wadi Borghoz, en el distrito de Hasbaya. Posteriormente, aviones de combate volvieron a bombardear Mahmudiyé, Burj (Nabatiye) y la localidad de Qatrani, también en el distrito de Yezín. Más tarde se produjeron nuevos bombardeos en Yabur (Yezín) y sobrevuelos en las zonas de Nabatiye, Tal el Rihán y la región de Iqlim el Tufa.
Israel ha efectuado decenas de bombardeos sobre territorio libanés desde la entrada en vigor del alto el fuego de noviembre de 2024, alegando que sus operaciones se dirigen contra actividades de Hezbolá y defendiendo que, por este motivo, no vulnera el acuerdo. Sin embargo, tanto el Gobierno de Beirut como el propio grupo chií han criticado con dureza estos ataques, que también han sido condenados por Naciones Unidas.
El pacto de alto el fuego establecía que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. No obstante, el Ejército israelí mantiene cinco puestos en territorio de su país vecino, una presencia que ha sido igualmente cuestionada por las autoridades libanesas y por la milicia chií, que reclaman el desmantelamiento completo de este despliegue.