Jamenei ordena indultos o rebajas de condena para más de 2.000 presos, excluidos los arrestados en las protestas

Jamenei indulta o reduce la pena a más de 2.000 presos iraníes, pero excluye a los detenidos en las protestas por la crisis económica.

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El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante un acto oficial en Teherán (archivo) -/Iranian Supreme Leader's Offic / DPA

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante un acto oficial en Teherán (archivo) -/Iranian Supreme Leader's Offic / DPA

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El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha autorizado indultos y reducciones de condena para más de 2.000 reclusos sentenciados por los tribunales del país. La medida, sin embargo, deja fuera a todos los arrestados durante las manifestaciones motivadas por la crisis económica y el deterioro de las condiciones de vida registradas entre finales de diciembre y comienzos de enero.

En total, la decisión alcanza a 2.108 condenados y responde a una solicitud formal del jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhosein Mohseni-Ejei, según ha explicado su "número dos", Ali Mozafari. Este responsable ha precisado que la medida no se extiende a los detenidos en las protestas, que se saldaron con más de 3.000 muertos, de acuerdo con el recuento oficial.

Mozafari ha detallado que el poder judicial ha remitido "en varias ocasiones" desde principios de año diferentes listados con propuestas de conmutación de penas. Ha añadido que "algunas de estas personas han sido liberadas y otras han visto reducidas sus sentencias", tal y como ha informado el portal iraní de noticias Mizan Online, medio vinculado al propio aparato judicial.

No obstante, ha remarcado que los implicados en los recientes "disturbios" no se encuentran entre los beneficiarios de esta medida de gracia. "Las afirmaciones de que los perdones tendrían efecto sobre detenidos o condenados por los disturbios son falsas", ha sentenciado, en un anuncio difundido en la víspera del 47.º aniversario de la Revolución Islámica de 1979.

Las autoridades iraníes han acusado a "terroristas" apoyados por Estados Unidos e Israel de infiltrarse en las protestas con el propósito de llevar a cabo atentados y aumentar el número de víctimas, con la intención de facilitar que el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, pudiera cumplir su amenaza de atacar el país.

Teherán ha confirmado hasta la fecha la muerte de más de 3.000 personas, en su mayoría civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, en estas movilizaciones iniciadas para denunciar la crisis económica y el empeoramiento de la calidad de vida. Por su parte, ONG como Human Rights Activists in Iran elevan la cifra de fallecidos hasta cerca de 7.000.