El dirigente de Corea del Norte, Kim Jong Un, ha presentado este jueves una nueva batería de lanzacohetes con capacidad nuclear, en vísperas de un congreso clave del Partido del Trabajo de Corea en el que se espera que exponga las directrices principales del programa atómico de Pyongyang.
El acto se ha celebrado en la explanada situada frente a la Casa de la Cultura 25 de abril de la capital norcoreana, donde se han mostrado unos lanzacohetes reactivos autopropulsados de gran calibre, de acuerdo con la información difundida por la agencia estatal KCNA.
Durante la ceremonia, Kim ha elogiado la labor de “los obreros de la industria armamentística” del país y ha subrayado que esta nueva batería de lanzacohetes constituye “el regalo más valioso para el glorioso congreso del partido”, remarcando que su finalidad es reforzar la seguridad nacional del Estado asiático.
El mandatario ha indicado que este sistema “supone un equipamiento militar admirable” que “hace posible llevar a cabo con éxito el plan estratégico para desarrollar rápidamente la disuasión militar”. “Es un sistema estupendo, ha afirmado, al tiempo que ha agregado que el lanzacohetes supone “el armamento de ataque intensivo más poderoso del mundo, combinando perfectamente la precisión y poderío del misil balístico táctico con la función de ráfagas de disparo del lanzacohetes”.
Asimismo, ha señalado que “es ciertamente un lanzacohetes, pero respecto al concepto que tenemos de la precisión y el poderío, suprime totalmente la diferencia que existe entre él y el misil balístico. Es un arma formidable y atractiva”, antes de insistir en que “cualquiera que tenga sentido común sabe que ningún otro país posee este sistema”.
Kim ha resaltado además que “este lanzacohetes de gran calibre, apto para el ataque específico, es decir, el cumplimiento de misiones estratégicas (...) cambia por completo el papel y la concepción de la artillería que se han establecido en la guerra contemporánea”. En su opinión, “no cabe la menor duda de que con su uso se destruirán en un santiamén las infraestructuras militares y el sistema de mando del país con que estemos en guerra y ninguna fuerza podrá acudir a la 'protección divina'”.
En este contexto, ha reiterado que “la defensa propia es la vida y la fuerza” y que “la renovación continua y el aumento vertiginoso de sus medios constituyen una meta invariable”. Ha prometido que “seguiremos haciendo gala de los éxitos de nuestra tecnología de defensa nacional que inquieten mucho y de forma duradera a nuestros enemigos geopolíticos”.
El líder norcoreano ha vuelto a afirmar que “la mayor capacidad de ataque constituye la disuasión más fiable” y que “la mejor garantía del ambiente de seguridad de nuestro Estado radica en atenernos estrictamente al concepto de enfrentamiento intransigente contra el enemigo, al incremento sin parangón del poderío militar y al modo de reaccionar con la ofensiva”.
Kim ha defendido de forma reiterada la ampliación y modernización del arsenal norcoreano, incluidas las armas nucleares, ante un eventual enfrentamiento con Corea del Sur y Estados Unidos. En esta línea, Pyongyang ha intensificado sus ensayos con misiles balísticos, desafiando las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.