La rama de Al Qaeda en la región saheliana, el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), ha lanzado un llamamiento a un “frente unido” para acabar con la junta castrense que gobierna Malí desde 2020 y abrir “una transición pacífica e inclusiva”. Este mensaje llega tras la ofensiva coordinada a gran escala iniciada el 25 de abril junto a los separatistas tuareg del Frente para la Liberación del Azawad (FLA).
“El momento de la verdad ha llegado: hace falta evitar que Malí caiga al abismo antes de que sea demasiado tarde”, ha manifestado el grupo, que ha pedido “a todos los patriotas sinceros, sin distinción” a “levantarse y unir fuerzas en un frente común”.
En su comunicado, JNIM insta a “los partidos políticos, las Fuerzas Armadas nacionales, las autoridades religiosas, los líderes tradicionales y todos los componentes de la sociedad maliense, para que la palabra de Dios sea lo más elevado y para que Malí recupere su verdadera soberanía y su dignidad”.
El grupo subraya que “es imperativo poner fin, por todos los medios legítimos, a la dictadura de esta junta terrorista. Sin embargo, advertimos de que hacer caer la junta no es suficiente. Debemos, junto,, evitar un vacío caótico que lance a nuestro país a un derrumbe total”, en referencia al riesgo de inestabilidad tras una posible caída del régimen.
Asimismo, JNIM afirma: “Pedimos una transición pacífica, responsable e inclusiva, cuyo objetivo esencial es poner en marcha un nuevo Malí, con el establecimiento de la 'sharia' como una de las prioridades esenciales”, antes de remarcar que “el deber es pesado, pero es colectivo y sagrado”. “Malí no puede esperar”, ha reseñado.
En el texto, la organización yihadista elogia “la operación victoriosa para la liberación de la ciudad de Kidal”, actualmente controlada por el FLA, y atribuye a su rama en el Sahel los “ataques devastadores” en distintos puntos del país, incluida la capital, Bamako, adjudicándose así los principales golpes militares contra la junta.
Esta alianza táctica entre JNIM y el FLA ha sido duramente cuestionada por el grupo Estado Islámico, enfrentado a ambos, a través de un editorial en la revista 'Al Naba'. Según esta publicación, Estado Islámico habría tratado de sacar partido de la situación para ampliar sus zonas de influencia, aunque las autoridades de Bamako aseguran haber rechazado sus ofensivas.
El comunicado de JNIM se difunde pocos días después de la reaparición pública del líder de la junta, Assimi Goita, quien aseguró que la situación estaba “bajo control”, en un intento de frenar las especulaciones sobre su paradero tras varios días de silencio después de los ataques, que alcanzaron también Kati, centro neurálgico del poder maliense.
El mensaje llega igualmente tras el funeral celebrado el jueves en honor al ministro de Defensa, Sadio Camara, uno de los hombres fuertes de la junta. Camara perdió la vida en un atentado con coche bomba en su domicilio, según confirmaron las autoridades, en un ataque reivindicado por JNIM.
Según el Ejército, el funeral contó con la presencia de Goita y sirvió para “rendir homenaje a un oficial excepcional y un mártir en la lucha por la soberanía de la nación maliense”.
Nuevos bombardeos y apoyo del Africa Corps
En cuanto a la situación militar, las Fuerzas Armadas malienses aseguran haber llevado a cabo recientemente nuevos bombardeos contra objetivos en Kidal, en los que habrían “neutralizado a numerosos terroristas” y “destruido totalmente sus medios logísticos, especialmente un depósito de combustible”.
Por su parte, el grupo paramilitar ruso Africa Corps --antiguo Grupo Wagner--, que opera junto al Ejército de Malí, ha informado de ataques aéreos contra “dos campamentos de milicianos” en Folona y Farani, en las regiones de Sikasso y Koulikoro.
No obstante, el propio Africa Corps admite que la situación “sigue siendo difícil”, ya que los combatientes de JNIM y el FLA “siguen reagrupándose”. Según el grupo, “hay un activo trabajo de propaganda en marcha para reducir la moral del Ejército maliense, con una cantidad masiva de noticias falsas en redes sociales sobre un abandono masivo de sus posiciones”.
“Unidades del Africa Corps de las Fuerzas Armadas de Rusia, junto al Ejército de Malí, continúan llevando a cabo misiones de reconocimiento y análisis de los movimientos de los terroristas e identificación de sus bases”, ha señalado el grupo en un comunicado difundido en redes sociales.
Operaciones de la AES y acusaciones contra Macron
En paralelo, el Gobierno de Níger --integrado junto a Malí y Burkina Faso en la Alianza de Estados del Sahel (AES), formada tras su salida en 2024 de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO)-- ha puesto en valor la “respuesta rápida y enérgica” de la fuerza conjunta del bloque, sin ofrecer detalles concretos sobre sus despliegues.
Niamey ha indicado que esta fuerza común “llevó a cabo intensas campañas aéreas durante las horas posteriores a los cobardes ataques del 25 de abril en Sevaré, Gao, Ménaka y Kidal”, y ha elogiado la “coordinación operativa” entre los ejércitos de los tres países, tras las dudas iniciales sobre su capacidad de reacción ante la ofensiva yihadista y separatista, más allá de los mensajes de solidaridad con Bamako.
Como respuesta, el Consejo de Ministros nigerino ha condenado “firmemente” los “actos bárbaros” cometidos por JNIM y el FLA y ha cargado contra “sus patrocinadores internacionales, con Francia a la cabeza, al tiempo que ha reseñado que los países de la AES “están decididos a continuar en la lucha por la liberación hasta la victoria final”.
“Desde que nuestros países tomaron la decisión soberana de liberarse del ciclo de saqueo y extorsión de sus recursos, exclusivamente en beneficio de Francia y sus aliados locales, se han abierto cínicamente diversos escenarios operativos para desestabilizar nuestros Estados y obstaculizar nuestra firme lucha por la soberanía”, ha denunciado el Ejecutivo nigerino.
Niamey sostiene que “estas incursiones recurrentes se llevan a cabo utilizando recursos y logística que, sin duda, están fuera del alcance de estos grupos terroristas”, y señala directamente al presidente francés, Emmanuel Macron. “Navega abiertamente por las turbias aguas del terrorismo internacional”, ha zanjado.
Malí continúa bajo el control de una junta militar surgida de los golpes de Estado de agosto de 2020 y mayo de 2021, ambos dirigidos por Goita, actual presidente de transición. Desde entonces, Bamako ha estrechado lazos con Rusia y ha tomado distancia de sus socios occidentales tradicionales, entre ellos Francia, antigua potencia colonial.