La IPC advierte de que el 41% de la población de Sudán sufre ya grave inseguridad alimentaria

La IPC y la FAO alertan de que casi 20 millones de personas en Sudán encaran inseguridad alimentaria aguda y riesgo creciente de hambruna.

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La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés) ha informado este jueves de que unos 19,5 millones de personas en Sudán, lo que equivale al 41% de su población, se enfrentan “a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda”.

De acuerdo con los parámetros de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), unas 135.000 personas están padeciendo una situación de “extrema falta de alimentos, hambruna, niveles muy elevados de malnutrición y muertes por enfermedades o desnutrición aguda”, mientras que más de cinco millones se encuentran en fase de “emergencia” y alrededor de 14 millones en escenario de “crisis”.

Las previsiones apuntan a un deterioro adicional de la situación durante la próxima temporada de escasez, prevista entre junio y septiembre. Al mismo tiempo, el conflicto en Irán introduce “otra capa de complejidad a la crisis en Sudán”, debido al encarecimiento del combustible, los alimentos y los fertilizantes.

El informe subraya que, por ahora, ninguna región de Sudán está oficialmente en fase de hambruna. No obstante, advierte de que 14 zonas situadas en Darfur Norte, Darfur Sur y Kordofán Sur “corren riesgo de hambruna si el conflicto se intensifica, empeora el acceso a los alimentos, se deterioran los servicios de salud y las condiciones de agua, saneamiento e higiene, o aumenta el desplazamiento de población”.

La FAO también destaca que la desnutrición aguda severa se encuentra muy extendida en el país: al menos 825.000 menores la sufren, mientras que se calcula que más de 8,9 millones de personas están desplazadas dentro de Sudán y que cerca del 40% de los centros sanitarios han dejado de funcionar.

Reacción de Acción contra el Hambre

Ante este escenario, Acción contra el Hambre alerta de que, si no se actúa con rapidez, los próximos meses podrían resultar todavía más críticos para la población sudanesa.

“Sin una acción diplomática inmediata y una mayor financiación, la estación de lluvias y la tensión geopolítica pueden provocar que aun más personas se vean atrapadas entre el hambre y la violencia”, advierte Samy Guessabi, director de Acción contra el Hambre en Sudán. El responsable humanitario lamenta que, en el día a día, “incontables familias no tienen nada que comer y sobreviven como pueden, recurriendo a hojas, hierbas o alimento para animales, saltarse comidas o alimentar a unos miembros de la familia frente a otros”.

La organización remarca que resulta “imperativo” asegurar el acceso de la ayuda humanitaria “a las zonas afectadas y reforzar la protección de la población civil, del personal humanitario y de las infraestructuras esenciales dañadas por el conflicto armado”.